miércoles, 28 de octubre de 2015

Sobre la enseñanza de la literatura





Sobre la enseñanza de la literatura

En los inicios para la elaboración de este ensayo sobre la enseñanza de la literatura, revisando entre los papeles desordenados de mi cuarto, encontré una transcripción de unas palabras  del poeta y escritor venezolano Gustavo Pereira con motivo de la instalación de la jornada de formación de los brigadistas del estado Anzoátegui de lo que se llamó el tercer motor: Moral y Luces. Al inicio de las palabras Pereira ve el programa impreso de la actividad que dice tiene que dar una clase magistral con motivo de la instalación de las jornadas, viendo esto lo primero que dice es que de los treinta años que tuvo en la educación no menos de veintinueve y tres cuartos estuvo luchando en contra de las clases magistrales, porque a su juicio la clase magistral es y ha sido siempre el veneno de nuestro proceso educativo, luego dice lo siguiente:
«Las clases magistrales se corresponden con un tipo de docente, a quien por cierto los antiguos  latinos llamaban magíster, que suele derramar en sus alumnos día tras día una lección aprendida en algún manual, casi siempre en un solo texto o libro, y la repite año tras año. Los alumnos sentados y pasivos, deben, a su vez, repetírselas en los exámenes, a riesgo de ser reprobados. Esto, por supuesto, contradice en esencia el proceso educativo. Y lo contradice por una razón fundamental: el proceso educativo se basa, como decía Simón Rodríguez, en aprender a aprender y más que aprender a aprender, aprender a ser. Enseñen a los niños y jóvenes a ser preguntones, decía Simón Rodríguez, a ser preguntones para que al pedir explicación, el porqué  de lo que se les manda a hacer, se acostumbren a obedecer la razón y no a la autoridad, y tampoco a la costumbre como los estúpidos. Sólo se aprende cuando se hace, y nadie puede enseñar lo que no sabe.» 1(Palabras de Gustavo Pereira, con motivo del impulso del tercer motor Moral y Luces, Barcelona, estado Anzoátegui, 26 de febrero de 2007)
 Estas palabras de Gustavo Pereira describen el sistema educativo venezolano que forma desde las universidades a un educador que le da prioridad a la clase magistral en todas las instancias. Esa educación ha sido lo que hemos padecido desde siempre, es interesante cuando uno lee los postulados sobre la educación que tiene Simón Rodríguez en su obra escrita, pues postulaba una educación para la construcción de nuevos ciudadanos para las nuevas repúblicas, Simón Rodríguez fue un Maestro de escuelas y ya para 1794 publica «Reflexiones sobre los defectos que vician la Escuela de primeras Letras de Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento» libro en el que reflexiona hacia los modos de enfocar cambios en esas pocas escuelas que existían de primeras letras en la Caracas provinciana de ese entonces, uno lee esas reflexiones y pareciera que estuviera hablando de nuestra educación actual venezolana, para Rodríguez por ejemplo  es más importante enseñar a pensar y reflexionar a los estudiantes que ha escribir correctamente las palabras pues ya habrá tiempo de que lo sepa, por ese y muchos otros postulados su obra educativa fue descartada por esas élites dominantes que construyeron nuestro sistema educativo venezolano. Simón Rodríguez fue sin lugar a dudas uno de los grandes luchadores para la creación de la educación pública para todos sin excepción, sin ningún distingo.
La educación debería ser la formadora de todo un ejército de ciudadanos, la escuela formal, sin muchos distingos en los distintos países del mundo: ordena, modela, forma, en teoría, a un ciudadano que se debe integrar al país. Este ciudadano debe llevar un conocimiento de la historia de su país, una concepción de patriotismo y de amor a él, un conocimiento integral de los distintos saberes que les servirán para los futuros papeles que desempeñarán en nuestras sociedades. Esa propuesta dialógica que tenía Simón Rodríguez en su modo de dar clases, que tiene toda una escuela fundada en las enseñanzas de Sócrates, a las que podemos acceder mediante los diálogos escritos por Platón, en la que se describe  la mayéutica, metodología que utilizaba Sócrates donde a través de preguntas y del conocimiento con quien dialoga lo ayuda a buscar  solución a los problemas y temas planteados en esos diálogos escritos por Platón, para Sócrates era más importante aprender a pensar, aprender a filosofar  que incluso a llegar  a la solución de uno de los problemas que se plantea, en esto Simón Rodríguez es heredero de todo este pensamiento, no  por nada lo llamaban el Sócrates de Caracas. Sin embargo nuestra educación no ha seguido las enseñanzas de Simón Rodríguez si no ha hecho lo contrario, se ha educado un docente que cree saberlo todo o al menos eso aparenta. Se ha construido a través del tiempo una educación que en vez de liberar y formar a ese ciudadano, ha sido hecha para someterlo, engranarlo, enseñándoles una educación simplificada y tecnocrática, nos han enseñado una historia de Venezuela que como la llamó José Ignacio Cabrujas «es la historia moral de Venezuela» , nos han enseñado una educación con respecto a la literatura, basada en la historia de la literatura, donde tienes que hablar de características de periodos, de autores que escucharán y nunca más los oirán en su vida, una educación de la literatura basada en mamotretos como el de Raúl Peña Hurtado, y que se han convertido en el libro sagrado de educadores que enseñan, o dicen que enseñan, algo que no saben. En estas palabras de salutación de Gustavo Pereira hay una crítica a toda una educación venezolana sostenida en esas clases magistrales donde un ser omnipotente nutre a sus alumnos de sus saberes. Hay unas palabras que dice Pereira que son muy ciertas y que uno en su formación de lector las descubre al sentir el placer por la lectura, y es que uno debe educarse para la vida, para saber, conocer y transformar nuestra realidad. Nos han educado para esperar una nota, nos han educado para tener una carrera universitaria  y tener un empleo estable, pero no nos han educado para lo más importante, educarnos para la vida. Creo importante e imprescindible la lectura de literatura para la enseñanza de ese estudiante venezolano, la lectura de literatura nos puede develar muchas interrogantes  que nos agobian a lo largo de la vida, pero más que develar interrogantes nos lleva a hacernos más preguntas, un cuento, una novela, un poema, nos puede enseñar sobre historia, política, valores y sentimientos de nuestra humanidad, por ejemplo, el libro de cuentos «Los viajes de Miguel Vicente Patacaliente» de Orlando Araujo es un libro excelentísimo para explicar historia, geografía, se puede explicar un tema importante de nuestra historia como el petróleo, y  desde la literatura se pueden abordar estos temas.
Cuando pienso en enseñar: es ver a más de dos personas juntas para aprender algo específico, algo que uno de los dos sabe y que el otro ignora completamente pero tiene el interés de al menos escuchar y aprender,  e iría más allá recordando a Simón Rodríguez, más que aprender a aprender, aprender a ser.
Toda persona  que haya intentado enseñar literatura en la escuela formal debe saber que el trabajo es harto difícil, recuerdo los días en que comenzaba a dar clases de literatura, en el que me burlaba de todo profesor «PeñaHurtadesco», que a diario veía caminar por los pasillos del liceo Raúl Cuenca, particularmente siempre les culpé a ellos, a esa clase de profesor de liceo de ser los culpables  de que la mayoría de los alumnos les aterrara leer o que pensara que la lectura es aburrida. Adentro de la cueva del lobo (me refiero al liceo) me di cuenta que había otros matices en el verdadero problema del desdeño de la literatura  y la falta de lectura en nuestros estudiantes. Todo profesor novel en estos andares de los caminos de la enseñanza de la literatura se dará cuenta que para los alumnos las dos materias que más detestan en su programa de  formación son: Historia de Venezuela y castellano y Literatura, los estudiantes alegan que son las materias más «pajúas», las más aburridas y las que le dan sueño. Esto para mí, verdaderamente, es algo que como país nos afecta directamente, estas dos materias  son fundamentales para la formación de los ciudadanos de nuestro país, para todos los que  queremos y creemos fundamental el conocimiento de nuestra historia con todos sus matices y lo que creo vital  para todo ciudadano como es saber leer y escribir correctamente. La escuela como institución  está fallando desde sus cimientos, desde su concepción de la enseñanza, esa enseñanza que  nos enseñan  a ser meros repetidores de lo que nos dice el profesor que es un ser casi mítico, un oráculo que lo sabe todo, que se alegra de su ingenio simplemente por saber cuantas rapsodias tiene La Ilíada de Homero. Una de las cosas  que  decía Simón Rodríguez es debemos enseñar a los estudiantes para qué sirven lo que les enseñamos, ¿Para qué  es importante el conocimiento de la literatura? ¿Para qué sirve la literatura? La verdad pienso que esta pregunta -¿Para qué sirve la literatura?- puede llevarnos a preguntarnos ¿Para qué sirve el arte? ¿Para qué la humanidad inventó o creó el arte desde nuestros primeros comienzos?  He reflexionado mucho acerca de por qué el hombre, y cuando digo hombre también digo humanidad, se aventuró a crear el arte. Creo que hay un concepto clave que relacionaría con el arte, y al decir arte  me refiero a la literatura, teatro, artes plásticas, danza, y todos los géneros y subgéneros que se derivan de ellos, y ese concepto es la memoria. Les doy un ejemplo: un cuentacuentos que hace un tiempo escuché, decía que le gustaba contar cuentos porque lo aprendió de su tío, nos contó  tres historias que le contaba su tío, haciendo una descripción de ese tipo de persona dicharachera  que le gusta contar cuentos y que en nuestras comunidades abundan. Al final nos cuenta como siendo pequeño su tío murió y le dijeron a él que se había ido, y que eso le dejó una honda huella en su vida y le llevó a ser un cuentacuentos. Reconozco como espectador que me conmovió mucho como el artista contó esas historias, me llegó muy hondo. Luego de terminar de verlo y reflexionar lo que es el hecho artístico, me di cuenta que todo está relacionado con la memoria, con nuestros recuerdos y de ahí nace la creación artística, la creación de un pintor al crear una pintura nace de recuerdos de ideas que tienen que ver directamente con el hecho de vivir. Y eso lo conversaba ese mismo día con un compañero pintor, cada arte, es decir los distintos géneros y subgéneros, tienen un hilo que nos une y ese hilo es la humanidad, porque ser humano nos faculta como posibles practicantes o espectadores del arte. Cuando un escritor nos cuenta una historia está sacando algún recuerdo de su memoria, no quiero decir que el escritor cuenta historias que pasaron fidedigna e históricamente (que también es  posible), el escritor juega desde su ficción, la literatura se nutre de la realidad y produce la ficción, esta ficción puede servirnos para reflexionar acerca de lo que el hombre es, la literatura habla del amor, política, valores , relaciones interpersonales, erotismo , etcétera, la literatura entre tantas cosas para las que puede servir  es un abanico de distintos mundos posibles, no es casual que distintos escritores  desde Tomás Moro han imaginado mundos probables para nuestra humanidad, desde La Utopía de Moro hasta Un Mundo Feliz  de Aldous Huxley, se percibe una discusión de hacia donde vamos como humanidad, Moro con su Utopía propone un mejor mundo posible o un mundo por hacer muy distinto  de su realidad británica de ese entonces, y Huxley nos describe un mundo donde una sociedad tecnificada tiene aplastada a la humanidad, ¿realidad o ficción? ¿Qué es lo que quiero decir con esto? La literatura por ser creación de la humanidad habla acerca de lo que le sucede el hombre, el escritor imagina y escribe, pero lo que imagine y escribe no está alejado de la realidad que nos sucede. Claro hay distintas interpretaciones acerca de un hecho que sucede , es más leyendo todos un texto las interpretaciones las hacemos desde lo que somos o lo que creemos ser, y como le dicen a todo estudiante  que recién empieza a estudiar Letras, un texto siempre tiene diversas interpretaciones, y ahí existe lo rico  e importante  de leer literatura , porque la literatura nos habla también de las diferencias que podemos percibir en nuestra realidad palpable, la literatura es una herramienta importante para entender la realidad tal cual como es.
Creo que por culpa de Sábato he llegado a creer en la importancia del intelectual en la humanidad, es más, en la importancia del lector para la humanidad, es necesario en estos tiempos que pasan, donde cada vez en nuestras sociedades aplastan e idiotizan al hombre, donde el día a día  de la humanidad es trabajar como esclavos y luego sentarse a ver la televisión; el lector o el intelectual tiene una importancia abismal en la crítica que se haga en nuestras sociedades, todo lector debe enseñar lo que sabe a otras personas, creo que la lectura se debe predicar como una religión , porque leer literatura nos libera del yugo de muchas de esas metáforas que nos piensan, de esos supuestos que creemos ciertos pero son falseados y promovidos desde los medios de difusión  y que como tal nos esclavizan. Es importante una enseñanza que predicó mucho tiempo el Maestro Paulo Freire y es que la primera lectura que todos hacemos es la lectura del mundo, lectura que empezamos a hacerla desde que llegamos y percibimos nuestra realidad, desde que aprendemos la palabra y nos integramos a la relación con los otros, nuestra entrada en la escuela, los pensamientos e ideas expresadas por nuestros familiares cercanos, todos debemos estar conscientes que ser humano nos faculta cómo lectores, leemos a través de los sentidos  como lo decía Simón Rodríguez, debe haber una concienciación del acto educativo, recuerdo unas de las palabras preliminares de la Pedagogía del Oprimido de Paulo Freire, donde afirma que: «…educadores y educandos, en la educación cómo practica de la libertad, son simultáneamente, educadores y educandos los unos a los otros.» 2(2002:32)
Aprendemos mejor siempre en comunión, desde que la humanidad existe siempre ha estado, ha aprendido, ha sufrido, siempre en comunión, estamos como decía Sábato en sus libros, en un momento último no podemos ser indiferentes a lo que sucede en nuestras sociedades regidas por los poderes fácticos, creo que es necesario elegir la Utopía, no como algo imposible sino como lo posible, lo necesario y desde aquí cuestiono a los que le dan mayor importancia en el estudio de la literatura a lo estético que a las ideas que se plantean desde la literatura. El escritor escribe sobre lo que más le obsesiona y uno de esos temas es sobre la condición  y la situación del ser humano en este momento, sin ninguna duda esto tiene que ver con lo político así les incomode a los escépticos estudiosos de la literatura, la literatura es la humanidad y por lo tanto no puede desligarse de ella, el escritor, el intelectual debe estar de parte de lo humano en contra la deshumanización de la humanidad, debemos rescatar lo humano dentro de nosotros mismos , debemos tomar la lectura como lo asoma Paulo Freire, como un acto político, la lectura de la palabra para irnos deslastrando de esa lectura del mundo contaminada irremediablemente por una educación servil que promueve la escuela formal y la falsimedia gobernada por los poderes fácticos que gobiernan el mundo.


Darío Tello Medina


Bibliografía

Pereira, Gustavo, Palabras de Gustavo Pereira, con motivo del impulso del tercer motor Moral y Luces, Barcelona, estado Anzoátegui, 26 de febrero de 2007, editorial el Perro y la Rana

Freire, Paulo, Pedagogía del oprimido, tercera edición, Buenos Aíres, Siglo XXI editores, 2010