Sobre la enseñanza de la literatura
En los inicios para la
elaboración de este ensayo sobre la enseñanza de la literatura, revisando entre
los papeles desordenados de mi cuarto, encontré una transcripción de unas
palabras del poeta y escritor venezolano
Gustavo Pereira con motivo de la instalación de la jornada de formación de los
brigadistas del estado Anzoátegui de lo que se llamó el tercer motor: Moral y
Luces. Al inicio de las palabras Pereira ve el programa impreso de la actividad
que dice tiene que dar una clase magistral con motivo de la instalación de las
jornadas, viendo esto lo primero que dice es que de los treinta años que tuvo
en la educación no menos de veintinueve y tres cuartos estuvo luchando en contra
de las clases magistrales, porque a su juicio la clase magistral es y ha sido
siempre el veneno de nuestro proceso educativo, luego dice lo siguiente:
«Las clases magistrales se
corresponden con un tipo de docente, a quien por cierto los antiguos latinos llamaban magíster, que suele derramar
en sus alumnos día tras día una lección aprendida en algún manual, casi siempre
en un solo texto o libro, y la repite año tras año. Los alumnos sentados y
pasivos, deben, a su vez, repetírselas en los exámenes, a riesgo de ser
reprobados. Esto, por supuesto, contradice en esencia el proceso educativo. Y
lo contradice por una razón fundamental:
el proceso educativo se basa, como decía
Simón Rodríguez, en aprender a aprender y más que aprender a aprender, aprender
a ser. Enseñen a los niños y jóvenes a ser preguntones, decía Simón Rodríguez,
a ser preguntones para que al pedir explicación, el porqué de lo que se les manda a hacer, se
acostumbren a obedecer la razón y no a la autoridad, y tampoco a la costumbre
como los estúpidos. Sólo se aprende cuando se hace, y nadie puede enseñar lo
que no sabe.» 1(Palabras de Gustavo Pereira, con motivo del impulso del
tercer motor Moral y Luces, Barcelona, estado Anzoátegui, 26 de febrero de
2007)
Estas palabras de Gustavo Pereira
describen el sistema educativo venezolano que forma desde las universidades a
un educador que le da prioridad a la clase magistral en todas las instancias.
Esa educación ha sido lo que hemos padecido desde siempre, es interesante
cuando uno lee los postulados sobre la educación que tiene Simón Rodríguez en
su obra escrita, pues postulaba una educación para la construcción de nuevos
ciudadanos para las nuevas repúblicas, Simón Rodríguez fue un Maestro de
escuelas y ya para 1794 publica «Reflexiones sobre los defectos que vician la
Escuela de primeras Letras de Caracas y medios de lograr su reforma por un
nuevo establecimiento» libro en el que reflexiona hacia los modos de enfocar
cambios en esas pocas escuelas que existían de primeras letras en la Caracas
provinciana de ese entonces, uno lee esas reflexiones y pareciera que estuviera
hablando de nuestra educación actual venezolana, para Rodríguez por
ejemplo es más importante enseñar a
pensar y reflexionar a los estudiantes que ha escribir correctamente las
palabras pues ya habrá tiempo de que lo sepa, por ese y muchos otros postulados
su obra educativa fue descartada por esas élites dominantes que construyeron
nuestro sistema educativo venezolano. Simón Rodríguez fue sin lugar a dudas uno
de los grandes luchadores para la creación de la educación pública para todos
sin excepción, sin ningún distingo.
La educación debería ser la
formadora de todo un ejército de ciudadanos, la escuela formal, sin muchos
distingos en los distintos países del mundo: ordena, modela, forma, en teoría,
a un ciudadano que se debe integrar al país. Este ciudadano debe llevar un
conocimiento de la historia de su país, una concepción de patriotismo y de amor
a él, un conocimiento integral de los distintos saberes que les servirán para
los futuros papeles que desempeñarán en nuestras sociedades. Esa propuesta
dialógica que tenía Simón Rodríguez en su modo de dar clases, que tiene toda
una escuela fundada en las enseñanzas de Sócrates, a las que podemos acceder
mediante los diálogos escritos por Platón, en la que se describe la mayéutica, metodología que utilizaba
Sócrates donde a través de preguntas y del conocimiento con quien dialoga lo
ayuda a buscar solución a los problemas
y temas planteados en esos diálogos escritos por Platón, para Sócrates era más
importante aprender a pensar, aprender a filosofar que incluso a llegar a la solución de uno de los problemas que se
plantea, en esto Simón Rodríguez es heredero de todo este pensamiento, no por nada lo llamaban el Sócrates de Caracas.
Sin embargo nuestra educación no ha seguido las enseñanzas de Simón Rodríguez
si no ha hecho lo contrario, se ha educado un docente que cree saberlo todo o
al menos eso aparenta. Se ha construido a través del tiempo una educación que
en vez de liberar y formar a ese ciudadano, ha sido hecha para someterlo,
engranarlo, enseñándoles una educación simplificada y tecnocrática, nos han
enseñado una historia de Venezuela que como la llamó José Ignacio Cabrujas «es
la historia moral de Venezuela» , nos han enseñado una educación con respecto a
la literatura, basada en la historia de la literatura, donde tienes que hablar
de características de periodos, de autores que escucharán y nunca más los oirán
en su vida, una educación de la literatura basada en mamotretos como el de Raúl
Peña Hurtado, y que se han convertido en el libro sagrado de educadores que
enseñan, o dicen que enseñan, algo que no saben. En estas palabras de
salutación de Gustavo Pereira hay una crítica a toda una educación venezolana
sostenida en esas clases magistrales donde un ser omnipotente nutre a sus
alumnos de sus saberes. Hay unas palabras que dice Pereira que son muy ciertas
y que uno en su formación de lector las descubre al sentir el placer por la
lectura, y es que uno debe educarse para la vida, para saber, conocer y
transformar nuestra realidad. Nos han educado para esperar una nota, nos han
educado para tener una carrera universitaria
y tener un empleo estable, pero no nos han educado para lo más
importante, educarnos para la vida. Creo importante e imprescindible la lectura
de literatura para la enseñanza de ese estudiante venezolano, la lectura de
literatura nos puede develar muchas interrogantes que nos agobian a lo largo de la vida, pero
más que develar interrogantes nos lleva a hacernos más preguntas, un cuento,
una novela, un poema, nos puede enseñar sobre historia, política, valores y
sentimientos de nuestra humanidad, por ejemplo, el libro de cuentos «Los viajes
de Miguel Vicente Patacaliente» de Orlando Araujo es un libro excelentísimo
para explicar historia, geografía, se puede explicar un tema importante de
nuestra historia como el petróleo, y
desde la literatura se pueden abordar estos temas.
Cuando pienso en enseñar: es ver
a más de dos personas juntas para aprender algo específico, algo que uno de los
dos sabe y que el otro ignora completamente pero tiene el interés de al menos
escuchar y aprender, e iría más allá
recordando a Simón Rodríguez, más que aprender a aprender, aprender a ser.
Toda persona que haya intentado enseñar literatura en la
escuela formal debe saber que el trabajo es harto difícil, recuerdo los días en
que comenzaba a dar clases de literatura, en el que me burlaba de todo profesor
«PeñaHurtadesco», que a diario veía caminar por los pasillos del liceo Raúl
Cuenca, particularmente siempre les culpé a ellos, a esa clase de profesor de
liceo de ser los culpables de que la
mayoría de los alumnos les aterrara leer o que pensara que la lectura es
aburrida. Adentro de la cueva del lobo (me refiero al liceo) me di cuenta que
había otros matices en el verdadero problema del desdeño de la literatura y la falta de lectura en nuestros
estudiantes. Todo profesor novel en estos andares de los caminos de la
enseñanza de la literatura se dará cuenta que para los alumnos las dos materias
que más detestan en su programa de
formación son: Historia de Venezuela y castellano y Literatura, los
estudiantes alegan que son las materias más «pajúas», las más aburridas y las
que le dan sueño. Esto para mí, verdaderamente, es algo que como país nos
afecta directamente, estas dos materias
son fundamentales para la formación de los ciudadanos de nuestro país,
para todos los que queremos y creemos
fundamental el conocimiento de nuestra historia con todos sus matices y lo que
creo vital para todo ciudadano como es
saber leer y escribir correctamente. La escuela como institución está fallando desde sus cimientos, desde su
concepción de la enseñanza, esa enseñanza que nos enseñan
a ser meros repetidores de lo que nos dice el profesor que es un ser
casi mítico, un oráculo que lo sabe todo, que se alegra de su ingenio
simplemente por saber cuantas rapsodias tiene La Ilíada de Homero. Una de las
cosas que decía Simón Rodríguez es debemos enseñar a los
estudiantes para qué sirven lo que les enseñamos, ¿Para qué es importante el conocimiento de la
literatura? ¿Para qué sirve la literatura? La verdad pienso que esta pregunta
-¿Para qué sirve la literatura?- puede llevarnos a preguntarnos ¿Para qué sirve
el arte? ¿Para qué la humanidad inventó o creó el arte desde nuestros primeros
comienzos? He reflexionado mucho acerca
de por qué el hombre, y cuando digo hombre también digo humanidad, se aventuró
a crear el arte. Creo que hay un concepto clave que relacionaría con el arte, y
al decir arte me refiero a la
literatura, teatro, artes plásticas, danza, y todos los géneros y subgéneros
que se derivan de ellos, y ese concepto es la memoria. Les doy un ejemplo: un
cuentacuentos que hace un tiempo escuché, decía que le gustaba contar cuentos
porque lo aprendió de su tío, nos contó
tres historias que le contaba su tío, haciendo una descripción de ese
tipo de persona dicharachera que le
gusta contar cuentos y que en nuestras comunidades abundan. Al final nos cuenta
como siendo pequeño su tío murió y le dijeron a él que se había ido, y que eso
le dejó una honda huella en su vida y le llevó a ser un cuentacuentos.
Reconozco como espectador que me conmovió mucho como el artista contó esas
historias, me llegó muy hondo. Luego de terminar de verlo y reflexionar lo que
es el hecho artístico, me di cuenta que todo está relacionado con la memoria,
con nuestros recuerdos y de ahí nace la creación artística, la creación de un
pintor al crear una pintura nace de recuerdos de ideas que tienen que ver
directamente con el hecho de vivir. Y eso lo conversaba ese mismo día con un
compañero pintor, cada arte, es decir los distintos géneros y subgéneros,
tienen un hilo que nos une y ese hilo es la humanidad, porque ser humano nos
faculta como posibles practicantes o espectadores del arte. Cuando un escritor
nos cuenta una historia está sacando algún recuerdo de su memoria, no quiero
decir que el escritor cuenta historias que pasaron fidedigna e históricamente
(que también es posible), el escritor
juega desde su ficción, la literatura se nutre de la realidad y produce la
ficción, esta ficción puede servirnos para reflexionar acerca de lo que el
hombre es, la literatura habla del amor, política, valores , relaciones
interpersonales, erotismo , etcétera, la literatura entre tantas cosas para las
que puede servir es un abanico de
distintos mundos posibles, no es casual que distintos escritores desde Tomás Moro han imaginado mundos
probables para nuestra humanidad, desde La
Utopía de Moro hasta Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, se percibe una discusión de
hacia donde vamos como humanidad, Moro con su Utopía propone un mejor mundo
posible o un mundo por hacer muy distinto
de su realidad británica de ese entonces, y Huxley nos describe un mundo
donde una sociedad tecnificada tiene aplastada a la humanidad, ¿realidad o
ficción? ¿Qué es lo que quiero decir con esto? La literatura por ser creación
de la humanidad habla acerca de lo que le sucede el hombre, el escritor imagina
y escribe, pero lo que imagine y escribe no está alejado de la realidad que nos
sucede. Claro hay distintas interpretaciones acerca de un hecho que sucede , es
más leyendo todos un texto las interpretaciones las hacemos desde lo que somos
o lo que creemos ser, y como le dicen a todo estudiante que recién empieza a estudiar Letras, un
texto siempre tiene diversas interpretaciones, y ahí existe lo rico e importante
de leer literatura , porque la literatura nos habla también de las
diferencias que podemos percibir en nuestra realidad palpable, la literatura es
una herramienta importante para entender la realidad tal cual como es.
Creo que por culpa de Sábato he
llegado a creer en la importancia del intelectual en la humanidad, es más, en
la importancia del lector para la humanidad, es necesario en estos tiempos que
pasan, donde cada vez en nuestras sociedades aplastan e idiotizan al hombre,
donde el día a día de la humanidad es
trabajar como esclavos y luego sentarse a ver la televisión; el lector o el
intelectual tiene una importancia abismal en la crítica que se haga en nuestras
sociedades, todo lector debe enseñar lo que sabe a otras personas, creo que la
lectura se debe predicar como una religión , porque leer literatura nos libera
del yugo de muchas de esas metáforas que nos piensan, de esos supuestos que
creemos ciertos pero son falseados y promovidos desde los medios de
difusión y que como tal nos esclavizan.
Es importante una enseñanza que predicó mucho tiempo el Maestro Paulo Freire y
es que la primera lectura que todos hacemos es la lectura del mundo, lectura
que empezamos a hacerla desde que llegamos y percibimos nuestra realidad, desde
que aprendemos la palabra y nos integramos a la relación con los otros, nuestra
entrada en la escuela, los pensamientos e ideas expresadas por nuestros
familiares cercanos, todos debemos estar conscientes que ser humano nos faculta
cómo lectores, leemos a través de los sentidos
como lo decía Simón Rodríguez, debe haber una concienciación del acto
educativo, recuerdo unas de las palabras preliminares de la Pedagogía del
Oprimido de Paulo Freire, donde afirma que: «…educadores y educandos, en la
educación cómo practica de la libertad, son simultáneamente, educadores y
educandos los unos a los otros.» 2(2002:32)
Aprendemos mejor siempre en
comunión, desde que la humanidad existe siempre ha estado, ha aprendido, ha
sufrido, siempre en comunión, estamos como decía Sábato en sus libros, en un
momento último no podemos ser indiferentes a lo que sucede en nuestras
sociedades regidas por los poderes fácticos, creo que es necesario elegir la
Utopía, no como algo imposible sino como lo posible, lo necesario y desde aquí
cuestiono a los que le dan mayor importancia en el estudio de la literatura a
lo estético que a las ideas que se plantean desde la literatura. El escritor
escribe sobre lo que más le obsesiona y uno de esos temas es sobre la
condición y la situación del ser humano
en este momento, sin ninguna duda esto tiene que ver con lo político así les
incomode a los escépticos estudiosos de la literatura, la literatura es la
humanidad y por lo tanto no puede desligarse de ella, el escritor, el
intelectual debe estar de parte de lo humano en contra la deshumanización de la
humanidad, debemos rescatar lo humano dentro de nosotros mismos , debemos tomar
la lectura como lo asoma Paulo Freire, como un acto político, la lectura de la
palabra para irnos deslastrando de esa lectura del mundo contaminada
irremediablemente por una educación servil que promueve la escuela formal y la
falsimedia gobernada por los poderes fácticos que gobiernan el mundo.
Darío Tello Medina
Bibliografía
Pereira, Gustavo, Palabras de
Gustavo Pereira, con motivo del impulso del tercer motor Moral y Luces,
Barcelona, estado Anzoátegui, 26 de febrero de 2007, editorial el Perro y la
Rana
Freire, Paulo, Pedagogía del
oprimido, tercera edición, Buenos Aíres, Siglo XXI editores, 2010