jueves, 27 de octubre de 2022

Izquierda y Derecha

 Izquierda y Derecha


Soy un aficionado de la geopolítica, sigo los movimientos en el gran tablero del mundo por parte de las potencias dominantes de nuestra querida y única nave espacial, como decía Walter Martínez haciendo referencia a la Tierra en su antiguo programa de geopolítica llamado Dossier. De más está decir que nos enfrentamos actualmente a una época de cambios cada vez más grandes y vertiginosos. Mientras la OTAN liderada por el Tío Sam se enfrenta a Rusia en Ucrania, se sucede toda una guerra híbrida que enfrenta a dos bloques (EEUU contra la asociación China-Rusia) que quieren liderar el nuevo orden mundial. Sigo las noticias, leo análisis de algunos especialistas del tema geopolítico. Uno de mis favoritos es Alfredo Jalife Rahme quien desde México hace análisis certeros de la situación geopolítica mundial. Lo veo de lunes a lunes  en su canal de YouTube Radar Geopolítico con Gisela González. Jalife dice algo que cada vez que lo pienso me parece certero, dice que se debe resemantizar los conceptos políticos de izquierda y derecha que en esta actualidad parecen caducos o han sido rebasados. Él propone dos nuevos conceptos: globalistas neoliberales vs soberanistas nacionales, cada quien con su apuesta en cuál será el hegemón que dominará la Tierra en los próximos tiempos. En la pelea política mundial hay temas como la ideología de género que según la opinión que un político tenga puede llevar a la pérdida de una elección, por ejemplo, en Brasil todas las encuestas decían que Lula iba a ganar las elecciones en primera vuelta y aunque obtuvo más votos la diferencia con Bolsonaro  fue por pocos puntos porcentuales. Y es que hay una agenda mundial que promueve este tema (la ideología de género) que nuestras sociedades conservadoras rechazan de plano, y aunque he visto gente que se cataloga de derecha aceptando esta ideología en nombre de la «Libertad», generalmente la ideología de género se le endilga a la izquierda. ¿Será temas como ese que pudo haber restado votos a la «izquierda» representada por Lula? Hay otros temas como el aborto que pueden decidir una elección actualmente. La última noticia que tuve de Lula fue que declaró oponerse al aborto, ahora que se enfrenta a una segunda vuelta que se ve más cerrada que un final de foto, cabeza a cabeza entre dos caballos en plena recta final del hipódromo de La Rinconada. ¿Quién lo diría? Un izquierdista, sindicalista, declarándose en contra del aborto, buscando quizás el voto evangélico protestante que es sumamente numeroso en el país vecino. Ya que las ideologías se caen a nuestros ojos debemos resemantizar los conceptos a los que hacemos referencia. 


#Brasil #Izquierda #Derecha #Lgbt #Aborto #Maracaibo #Venezuela #Geopolitica 


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Instagram: @dario_tello_medina 

lunes, 27 de junio de 2022

El Estado o engañemos al Gordo



El Estado o engañemos al Gordo


Discusiones por Twitter, es increíble lo que uno lee entre trino y trino en esta red social. Alguien de apellido Alifa llama ladrón a un diputado de la anterior Asamblea Nacional porque aún sigue cobrando dinero de parte de los activos de la República que tienen en su poder 4 partidos políticos (AD, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular)  y su mentor  el gigante del norte. Dice el exdiputado que su trabajo no es de dedicación exclusiva pero Alifa le muestra fehacientemente con un artículo de la Constitución de 1999 que dice lo contrario que un diputado es de dedicación exclusiva mientras sea diputado. Entre dimes y diretes, finalmente el ex diputado le dice que él es un "refugiado" y que con esos reales que les entregan por su lucha por Venezuela hace que pueda vivir en el extranjero hasta que caiga el régimen. 

En otra parte del espectro político un diputado, pelilargo,  pendenciero, hablador, yo diría que la palabra perfecta que lo define es charlatán. Llevo años viéndolo, debo decir que  incluso antes que se involucrara  en la política partidista del país e intentara ser un representante estudiantil en LUZ. 

De él se dice en la ciudad que es dueño de entre otras cosas, un restaurante en Maracaibo, de algunos bodegones y otras propiedades, etcétera, pero el problema no es lo que dicen, si no que para mi sorpresa veo a ese político no en una noticia de política sino deportiva, no como un funcionario del Estado sino como representante de un equipo de fútbol en la ciudad. ¿De dónde sacó dinero para ser dueño de un equipo? ¿O si no lo es quién es el dueño? ¿Por qué tiene un cargo de gerente de ese equipo de fútbol? ¿Con qué reales o con qué patrocinio se está arreglando el gramado del Pachencho Romero? ¿Con dinero del equipo que representa? 

Un escritor venezolano llamado José Ignacio Cabrujas decía en una entrevista a grandes rasgos que el venezolano no cree en el Estado y que más bien asemejaba al Estado Nación con un Gordo del que hay que aprovecharse y engañarlo de las más variadas maneras, así como el ex diputado con un discurso de lucha contra «la mortal dictadura» lo mantienen en el extranjero con dinero de los activos del Estado, como este otro diputado que a partir de su estatus es dueño de restaurantes, bodegones y hasta gerencia un equipo de fútbol.

¿De dónde hizo tanto dinero para tener lo que tiene ese diputado? ¿Puede probar la procedencia de todos sus bienes? ¿Será que engañó al Gordo? 

Cómo decían en un programa de radio de mi ciudad cuando era niño: ¡Ay Dios en esta tierra de Dios nadie se apiada de vos!


Darío Tello Medina


jueves, 24 de mayo de 2018

El Funcionario 1



El Funcionario 1

Él es solo parte de una estructura, solo no es nadie pero en conjunto con sus otros pares se convierte en un gran leviatán que rige los destinos de ese pobre ser que va a sacarse el pasaporte,  aquel que va a sacar efectivo en un banco, aquel que no hace mucho tiempo buscaba sus dólares preferenciales para vendérselos (el muy inocente) al mejor postor por Bolívares. El funcionario ejerce una función dentro de la que ejerce un poder, el poder puede ser mucho o poco según el funcionario que hablemos.
Vamos a ir de menor a mayor, el primer funcionario del que les voy a hablar es el vigilante de un banco que se ha convertido en un ser relevante en estos tiempos en Venezuela, he visto a varios en estas visitas diarias que hago para conseguir efectivo, ellos rigen la puerta, tienen el poder de dejar salir y entrar a cualquiera, él no está solo, él es parte de una estructura que la forman todos los trabajadores del banco, los cajeros, los promotores, los gerentes, etcétera. Él no hace nada que no le sea permitido en la cadena de mando, mientras hago la fila para entrar a un banco que es masiva en todos los bancos a los que he ido, las filas están divididas entre la fila de adultos mayores,  los que van a taquilla, los que van a promotores, los que van a sacar tarjetas de debito. Las masivas colas están diferenciadas y yo estoy en primera fila viendo al vigilante como actúa, sale el gerente del banco y manda a entrar a la fila de los adultos mayores todos se apelotonan pues aunque son viejos actúan como niños y se comportan desastrosamente, mientras suben la escalera, veo al vigilante que le hace señas de que suba a una persona que se le adelanta a la fila que se está haciendo  para ir a taquilla y  esa persona se le pega a la fila de los viejitos no sin antes darle un billete al vigilante que se lo guarda tratando que no lo vea nadie ignorando que yo lo estoy viendo como si estuviera en una obra de teatro.
En las conversas que uno tiene entre las personas que hacen la fila una señora me contó algo parecido a lo que les acabo de contar, ella no se quedó como yo que no hice nada, ella fue a denunciar al vigilante con la gerente del banco, ella fue hacia la oficina de la gerente y solicitó hablar con ella,  ésta una funcionaria más la hizo esperar, ella siguió esperando, al fin después de bastante tiempo la gerente salió hablar con ella, la señora denunció a el vigilante y sus trácalas  pensando que al menos el vigilante tendría una amonestación pero al contrario de lo que pensaba la señora,  la gerente empezó a justificar al vigilante y sus marañas, diciéndole  que le pagaban muy poco, que la situación estaba muy difícil y todos hacían algo extra para poder sobrevivir en estos tiempos. Mientras la señora me contaba esto me imaginé  sin lugar a dudas que la «pobre gerente» venderá efectivo para rebuscarse.
El funcionario, sea cual sea su función, cumple con una comisión más, una tarea más, a veces rápido a veces despacio, rutinariamente, sacándole siempre algún provecho. Los cajeros de los bancos son un ejemplo de esto desde hace mucho. Siempre me molestó ir  al banco, hacer una larga fila, cobrar un cheque, hacer un deposito y ver como el cajero se tardaba tanto en atenderme haciendo otras labores de personas que les sobornaban para no hacer una fila, esperándolos a ellos que hicieran su maraña, mientras yo que me calaba la cola esperaba salir rápido en un procedimiento que si el cajero lo hiciera diligentemente saldría en un minuto. Esa era una de las razones porque no me gustaba ir al banco y siempre trataba de evitarlo, ahora que estoy obligado a ir a los bancos por el efectivo me he percatado de un par de cosas del funcionamiento de los bancos.
 Pensemos ahora en los promotores  aquellos que te atienden para sacar una tarjeta de crédito o en el pasado no muy lejano se encargaban de las solicitudes de los dólares preferenciales que la mayoría de la gente vendió a otras personas que les hacían todos los tramites por bolívares, y ellos que eran una mafia se encargaban de invertir esos dólares comprando productos que vendían al precio del dólar especulativo en los comercios de este «lejano y salvaje oeste» que es nuestro país. Los promotores eran los funcionarios que se encargaban de examinar las carpetas  de CADIVI, fueron los enlaces directos de estas mafias, aquel que hacía el tramite de los dólares preferenciales por sí mismo se tardaba mucho más que aquellos que lo hacían con las mafias que les daban el montón de carpetas y les daban luz verde para los dólares preferenciales fueran electrónicos o dólares viajeros. El promotor en ese momento ejercía un poder y lo vendió al mejor postor, como aún hoy se venden en menor o en mayor escala para aquel que no quiera hacer la cola para buscar una tarjeta de debito, que en los bancos  se tienen que hacer colas gigantescas para conseguir una.
Pensemos ahora en los gerentes de los bancos que son los que deben vigilar que los procedimientos dentro de los bancos sean los correctos, que debe vigilar que los cajeros atiendan rápidamente a la gente, que no hagan otros procedimientos que no sean el que tenga que hacer, que debe vigilar y sancionar al vigilante que deja colar a otras personas que no han hecho las filas que decenas de personas hacen, que debe estar al tanto de que lo atiendan bien  los promotores a los clientes. El gerente en contraposición a los otros funcionarios de los que hemos venido hablando tiene mucho más poder y si el gerente se hace de la vista gorda de estos sucesos que pasan dentro de los otros funcionarios las cosas vienen a ponerse negras o peor que se alíen en todo un sistema y desaparezcan el efectivo para venderlo al mejor postor  o directamente a las mafias que se llevan el efectivo a la frontera hablamos de algo mucho más grave.
Si pensamos en los años que van de 2007 al 2013 en los años del petróleo a más de cien dólares, donde el común traficó con los dólares preferenciales que fueron vendidos a todo aquel que podía pagarlos e invertirlos, pensemos por ejemplo en los dueños de los bancos que en estos tiempos decían que compraban esos dólares preferenciales a sus empleados o a los dueños de grandes empresas que hacían lo mismo, vemos que de esa manera desfalcaron al país y sus reservas silentemente. Llevándose todo ese dinero al extranjero como lo hace naturalmente desde hace décadas toda la burguesía parasitaria de este país o todo aquel funcionario que se enriqueció bajo esta forma.
Toda esta estructura de poder funcionaba desde los bancos entre funcionarios de distintos rangos de la pirámide de poder que son nuestras sociedades y que estaban enlazados a ese otro tipo de funcionario del Estado Nación que nos rige y que también se benefició de sus cuotas de poder. Porque el funcionario no solamente está en una estructura de poder como un banco o una empresa sino que también rige el Estado Nación en el que vivimos que es una estructura gigantesca que está dividida por los cincos poderes: ejecutivo, legislativo, judicial, electoral y ciudadano y  en cientos de instituciones que forman el Estado Nación llamado Venezuela.
Entre funcionarios te veas.

martes, 15 de mayo de 2018

A la caza del efectivo perdido


A la caza del efectivo perdido
Vivo en Maracaibo, ciudad fronteriza y uno de los centros en Venezuela donde convive la Mafia de extracción de dinero en efectivo  en conjunto con la otra ciudad fronteriza dentro de Venezuela: San Antonio del Tachira. Sé que la palabra Mafia es un eufemismo que oculta con su denominación a una gran cantidad de personas que viven de esta práctica actualmente. Maracaibo como ciudad fronteriza con Colombia, siempre ha sido un centro para  el contrabando todos estos años de diversos productos entre ellos: gasolina, alimentos y toda cosa que se pueda cambiar en Maicao que a cargo del diferencial cambiario con el peso colombiano en la frontera que, por cierto, no es el mismo diferencial que en Bogotá, pueda ser rentable para ganar dinero y ser un negocio redondo para todo aquel que se embarque a hacerlo. Eso es una realidad fáctica, otra realidad fáctica es que a causa de este negocio no hay suficiente efectivo para la población a nivel nacional y los bancos te dan una cantidad limitada de efectivo, igualmente  ha habido  en el comercio una diferencia de precios cuando se paga en efectivo  que cuando se paga con punto de venta o con una transferencia bancaria, todo esto se junta con que Venezuela vive la peor crisis económica de la historia, la inflación de los precios es de todas las semanas en cualquier producto sobre todo de los alimentos, esto ha hecho que el venezolano que está aquí calándose toda esta crisis  vaya  a la caza del efectivo perdido.
Antes de explicarle mi periplo dentro de los bancos de mí ciudad debo mostrarle la diferencia de precios que existe pagando en efectivo o pagando en punto de venta. Un kilo de queso en el Mercado Las Pulgas en el centro de Maracaibo en efectivo cuesta 470 mil bolívares, comprando ese mismo kilo de queso en un supermercado o en una charcutería pagando en un punto de venta cuesta alrededor de un millón setecientos mil  bolívares o hasta dos millones. Es algo ese diferencial de precios, les pongo otro ejemplo, dos plátanos en un supermercado cualquiera llegan a costar hasta 150 mil bolívares, en  los plataneros en pleno centro de Maracaibo con los mismos 150 mil bolívares en efectivo se pueden comprar más de diez buenos plátanos e inclusive con menos dinero, estos dos ejemplos se repiten igualmente con otros productos.
De lunes a viernes me levanto temprano en la mañana y salgo a hacer mi periplo por los bancos en busca del efectivo perdido para reunir junto a mi padre para comprar más barato algunos alimentos más económicos que en un supermercado cualquiera sería inaccesible para el medio común. Cuando salgo de mi casa me acuerdo de cuando era joven en los noventas y escuchaba la voz de Alí Khan  narrando las carreras de caballo como cuando decía: « ¡Partida! La largada es un poquito mala para Darío, sin embargo intenta recuperarse retomando el paso para llegar al Banco Venezuela para ver si sale temprano para ir a otro banco para que le den un poquito más de efectivo.» (Risas) Así al menos escucho en mi cabeza al menos en estas carreras imaginarias con las que me entretengo mientras paseo y observo lo que sucede en los bancos. Creo que por lo que he visto todo aquel escritor que esté viviendo en estos momentos en el país, debe darse un paseo por los bancos porque encontraría mucho material para la escritura de unas grandes historias para realizar unos excelentes cuentos o una gran novela, en este país que según mi humilde opinión es el país de lo posible. En ningún país sucede lo que sucede aquí. Mientras recorro la ciudad en mi carrera narrada imaginariamente por Alí Khan, me doy cuenta como esta crisis ha afectado la ciudad de Maracaibo, el transporte es mucho más pésimo de lo pésimo que siempre ha sido, hay muchos menos autos en la calle, esto también está ligado al altísimo precio de cualquier repuesto de autos que se calcula al precio del dólar criminal que todos los días sube sin ningún calculo o parámetro valedero y que todos los comerciantes de cualquier cosa suben sus precios bajo ese marcador, pues el comercio dolarizó la economía  bajo ese marcador en desmedro de la población. Esto ha hecho que mucha gente haya salido del país hacia otros países de la región, no tengo cálculos exactos pero lo noto en mi carrera por las calles de mi ciudad en la que veo poca gente en una ciudad tan populosa, alegre y bochinchera como la ciudad de Maracaibo. Llego al primer  Banco, donde me dijeron que estaban dando 100 mil, hago una cola algo larga, noto las dos colas que hay, una de adultos mayores o la de los viejitos y la de la taquilla normal, la que yo hago. Si algo debo notar en estos convulsivos tiempos es que cada vez hay menos jóvenes en las calles y los viejitos son mayoría, y en los bancos se nota esa diferencia, la preferencia la tienen los adultos mayores, ellos pasan primero a pesar de las quejas que puedan hacer los de la cola de taquilla. Mientras llegué a la cola casi a la hora de abrir vi esa pelea entre las dos colas, pues todos quieren entrar primero pues quieren salir temprano para sus otras ocupaciones o para ir a otro banco a la caza del efectivo perdido. Creo que es justa la preferencia que se tiene a los adultos mayores, no todo el mundo llega esa edad pero también noto como una parte de esos viejitos se aprovecha de su beneficio para hacerse «el Willy Mays», colarse a todos impunemente y salir más rápido de los bancos para ir a otro. Cosa que enfurece a cualquiera que esté haciendo la cola sin hacer trampa, en ese banco vi a un viejito poniendo cara de viejito tonto llegar tarde, entrar casi al mismo tiempo que yo cuando tenía como hora y media en la cola, luego en las filas que formaba el gerente adentro del banco vi a ese viejito poniendo la misma cara de tonto colarse impunemente a los adultos mayores que estaban allí haciendo la cola para entrar a taquilla antes que los demás, todo impunemente, a él lo bauticé como el viejito Colón. Luego del efectivo que conseguí en ese banco fui a otro donde conseguí 30 mil bolívares más, cada vez que voy a los bancos, converso con la gente casi siempre de los mismos temas, de los precios que suben, de los alimentos que se pueden conseguir en los distintos supermercados a precios accesibles, de los bancos a los que se pueden dirigir, si en el banco Venezuela por ejemplo se pueden sacar efectivo en distintos bancos, etcétera. Yo que he salido de una temporada misántropa ayudo a la gente en lo que puedo mientras estoy en la calle, creo profundamente en eso en estos tiempos, lamentablemente el común anda en el sálvese quien pueda, robando y dejándose robar por otro en una espiral que no termina.
Hay una cosa curiosa que me ocurrió este día de bancos que les estoy narrando, cuando fui al tercer banco llegué poco tiempo antes de cerrar, la maquina donde uno toma el número no funcionaba y había dos largas colas, una de taquilla y la cola respectiva de los viejitos. Me puse en la cola de taquilla a conversar con mis compañeros de bancos como ahora los llamo, hablé con una flaca que ya había recorrido 4 bancos Venezuela en busca del necesario efectivo, hablamos de la dura situación que se vive, de lo necesario que se hace el efectivo y me contó otras historias cotidianas las cuales escuché atentamente. Mientras ella me pedía que le guardara el puesto  pues se iba a sentar en los puestos de los viejos que  estaban desocupados pues la cola de ellos corría más rápido que la nuestra, me fijé como dos tipos salían de la cola de taquilla pues los habían atendido  y sin embargo se ponían detrás otra vez en la cola que yo venía haciendo, me pareció cosa extraña pero no le presté atención y me puse a conversar con otra mujer muy simpática que tenía atrás mío acerca del efectivo que estaba reuniendo para comprar unos huevos que en el Mercado Las Pulgas que como ya estimado lector les he dicho sale mucho más barato en efectivo. Mientras conversaba con la mujer simpática, escucho lo que están hablando los dos tipos, uno era bajo de tez negra, con algunas canas en la cabeza pero se veía joven como de 30 y pico de años, el otro alto como de 1 metro 90  de altura, blanco con barba, con la frente ancha a causa de la calvicie se veía de más de 40 años, quien le decía al otro que uno debía tomar algunas clases de actuación para no cometer errores y volver a sacar dinero de taquilla, al escuchar esto es que al fin me percaté que ellos dos iban a intentar sacar dinero en efectivo del mismo banco donde minutos antes habían sacado, tras lo cual la mujer simpática y yo nos miramos a las caras sorprendidos de que eso se pudiera hacer, ellos nos dijeron que sí se podía hacer, pero que había que ser atendido por otro cajero y tener la suerte de que el cajero no se fijara de que ya antes había sido atendido en el mismo banco. Luego de eso vi a una viejita con bastón que había salido atendida de la cola de los viejitos y que se disponía a hacer la cola que yo estaba haciendo, ella dijo que ya había ido a 4 bancos hoy, una señora como de 70 y pico de años  de carrera en carrera a la caza del efectivo perdido y se disponía a sacar otra vez en la misma cola donde yo estaba. Yo seguí conversando con la mujer simpática y le dije que sabía que se podía sacar efectivo en otros bancos Venezuela pero que no sabía que se podía sacar en el mismo banco y me eché a reír con ella de esta ocurrencia de la gente. Mientras conversamos todos apuntaban a una cajera que era muy estricta que era la que rechazaba a todo aquel que ya había sacado efectivo del banco, me fijé mientras hacía la fila como había rechazado darle efectivo a la flaca con quien primero había hablado pues había sacado en 4 bancos Venezuela y a otro señor que ya había hecho lo mismo que los dos tipos que estaban tras mío intentando volver a sacar efectivo del mismo banco.  Todos temían ir a ser atendidos por la funcionaria estricta y temible que no le temblaba el pulso para utilizar su poder y rechazar a la gente. Funcionaria que no se da cuenta que la gente no busca efectivo para venderlo como muchos funcionarios bancarios lo hacen, si no porque lo necesitan para bandearse y para comprar comida más barata como en mi caso estimado lector. Cuando me tocó pasar, pasé a la caja de la funcionaria estricta, le di mi tarjeta de debito y retiré los 30 mil bolívares respectivo y me fui con paso apurado, haciéndole una señal afirmativa a la mujer simpática que temía que la cajera estricta podía rechazarla y que se despidió de mí con una sonrisa. Cosas veredes estimado lector y más en este país que es el país de lo posible.

sábado, 12 de mayo de 2018

La Biblioteca de mi Abuela



La Biblioteca de mi Abuela
Soy un lector desde mi niñez, mi padre me alfabetizó desde los 3 o 4 años y siempre tuve al alcance  la biblioteca de la casa de mi abuela a partir de la que pude acceder a enciclopedias, libros para niños, algunos autores venezolanos, latinoamericanos, europeos y norteamericanos. A lo largo de mi educación formal si tenía que realizar una tarea tenía a disposición  toda una serie de enciclopedias que alimentaron mi imaginación de lector y las recuerdo, siempre con mucho cariño, entre ellas una Enciclopedia llamada «Lectum Juvenil» que era una de las que más me servía para mis asignaciones escolares y de las que más me gustaba porque era una enciclopedia que hablaba desde lo más diversos temas y que planteaba preguntas bastante intrigantes para un niño como por ejemplo ¿Por qué el cielo es azul? . Aún conservo dos números de esa enciclopedia la cual conservo como una herencia familiar de mi abuela Aura Aguirre Farías la cual es una de las culpables o a la cual yo responsabilizo de ser un lector. Y la verdad es esa, pues llegar a visitar a mi abuela era visitar su biblioteca, ella una mujer culta se preocupó siempre  por comprar enciclopedias, libros de literatura, recuerdo por ejemplo otras dos  selecciones de distintos autores editados por la Reader´s Digest de una colección llamada: Libros eternos para la juventud, de ahí mi hermana Dariela y yo leímos los más diversos autores, leímos por ejemplo Cumbres Borrascosas de Emily Brönte, La perla de Jhon Steinbeck, Motín abordo  de Charles Nordhoff y James Norman Hall, Una selección de distintas aventuras de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, El prisionero de Zenda de Anthony Hope y El jorobado de Nuestra Señora de Víctor Hugo. Al abrir cualquiera de esos dos libros veo la firma de mi abuela aduciendo la propiedad de sus libros como suya. Dariela y yo siempre que necesitábamos un libro cuando ya teníamos esa enfermedad de lectores, se lo pedíamos y ella nos lo prestaba sin ningún problema para que los leyéramos en nuestra casa.
La casa de mi abuela fue mi primer abastecedor de lecturas y una fuente directa de conocimiento,  mi hermana Dariela y yo tuvimos la fortuna de tener la biblioteca de mi abuela al alcance de la mano, de ahí me vino poco tiempo después de tomar esa conciencia de la utilidad de la lectura  de ir formando mi propia biblioteca, poco a poco, primeramente con la contribución de mis padres, ya después con mi incursión en la universidad, fui yo haciendo la biblioteca un poco más nutrida a partir de esos libros iniciales que fueron el germen de esta numerosa Biblioteca que ido atesorando a través de los años, biblioteca que se convirtió en un proyecto de vida para mí, en un proyecto de aprendizaje a través de la lectura sistemática de distintos autores y distintas disciplinas del saber. He vivido y trabajado en los distintos trabajos que he tenido, de mis libros, de mis lecturas y eso ha hecho de mí ante todo un humanista que como todo humanista que se respete debe impartir sus conocimientos a las venideras generaciones futuras. Sobre todo en un mundo que a partir de esa visión tecno científica  heredera del positivismo  aliado al capitalismo moderno ha puesto  casi en desuso las carreras humanistas, cerrando sus campos de trabajos en nuestras sociedades, mal pagando a todo aquel que ejerza alguna carrera humanista.
La universidad con su visión positivista ha atomizado el conocimiento humanístico que es integral, para  formar carreras que antes eran oficios, con el perdón respectivo a los periodistas o a los mismos educadores. En el pasado quienes ejercían esos oficios eran ante todo personas cultas, lectoras de filosofía, de literatura, de historia, pienso en una persona como Simón Rodríguez, un intelectual hecho por la cercanía de una biblioteca y el saber que atesoró él fue por su oficio de lector más que por si había estudiado en una universidad. Simón Rodríguez tomó como oficio el de ser maestro en una Caracas en el que no todo el mundo estudiaba, en el que la poca educación que había estaba bajo la égida de la iglesia, teorizó sobre la educación y sus defectos que veía en la educación que se impartía en 1794  en un texto que fue enviado al Cabildo de Caracas llamado «Reflexiones sobre los defectos que vician la Escuela de Primeras Letras de Caracas» un análisis que hace de la forma en que se impartía la educación de los defectos que veía y de sus novísimas propuestas que proponía  fruto de sus lecturas de los filósofos de la ilustración, en especial Rousseau, cuyo libro el Emilio era uno de sus favoritos. Simón Rodríguez pasó de ser un maestro a convertirse en Maestro como su admirado Sócrates, teorizó sobre la educación, no paró de viajar en nuestra América, escribió sobre las sociedades americanas, estuvo en Bolivia, en Ecuador  ejerciendo los más disimiles oficios. Hay unas palabras de Ángel Rama  que aparecen en su Diario en relación a  Simón Rodríguez y al oficio del intelectual en Latinoamérica que me gustaría mostrarles a mis lectores antes de finalizar este articulo que va desde la biblioteca de mi abuela al Maestro Simón Rodríguez, aquí les va: «Entrego un artículo sobre Simón Rodríguez, para celebrar los 150 años de ese texto original que es el de las “Sociedades Americanas en 1828”. Releo sus varias obras y repaso sus vicisitudes: ¡un destino sudamericano! Diría Laprida. Duele su vida y acompaña. Esos decenios por escuálidas ciudades americanas, sin recuerdos, atendiendo pobres negocios, viviendo de la caridad; esa muerte en un caserío ecuatoriano, río arriba, con los dos baúles llenos de papeles y nada más; esa continua frustración de pensar mejor que nadie y no ser oído, ni atendido, ni respetado; esa inteligencia, condenada por tal, en medio del caos, los apetitos desatados, la garrulería, la confusión. Todo define al intelectual en una América cruda, mal amasada   Se me aguan los ojos al releer estas palabras de Rama sobre Simón Rodríguez y el  oficio del intelectual en nuestra América, pues Rodríguez fue vilipendiado, tildado como loco por personas que estaban muy por debajo de su nivel intelectual, por personas que defendían su estatus de clase, por la iglesia, por los dirigentes de esas Repúblicas que nacieron de las guerras independentista que veían como locuras esa Educación Popular que proponía en los pocos libros que publicó. Simón Rodríguez no fue un intelectual que se petrificó en una Universidad, sino que siempre fue un maestro de escuela que se negó a ese estatus que le pudo dar ser profesor en alguna universidad, leer su obra es darse cuenta de las razones por la que su obra escrita fue por mucho tiempo dejada a un lado por los constructores de nuestra educación en Venezuela y en los otros países de nuestra América, que siempre tomaron como modelo a Europa y los E.E.U.U y  todo lo que le venía importado de allá.
Desde las visitas a la biblioteca de mi abuela ha nacido en mi un proyecto de vida que es el de ser un lector, cuando llegué a la universidad en la Escuela de Letras, encontrándome con grandes maestros como Enrique Arenas y Berta Vega me di cuenta de la importancia del oficio del lector, lector que construye toda una bitácora con las lecturas que se entretejen con las obsesiones particulares de uno, cuando leí  la obra de Ernesto Sábato me di cuenta de la importancia del intelectual en nuestras sociedades y de la importancia del arte y la literatura para la salvación de nuestra humanidad. Vivimos en un mundo que cada vez más esclaviza al ser humano, pienso que es necesario analizar y criticar  las estructuras de poder que nos gobiernan, pienso en el Estado Nación, en sus fallas y omisiones, en sus cuotas de poder, en la actuación de sus funcionarios, en las imposiciones del poder económico que gobierna el mundo y la política local, en los bandos que se alían con las potencias extranjeras (E.E.U.U y U.E) incluso para pedir la intervención armada de mi país Venezuela, muy cómodos desde Miami o alguna otra parte del mundo, sin interés en la gente que vive aquí que es la que se las vería negras en caso de tal supuesto preferiblemente negado por mi parte, pienso en la guerra que vivimos en mi país en el que no hay bombas, pero en el que el precio de los alimentos sube indiscriminadamente por parte de todos los comerciantes y empresarios desde el más pequeño al más grande haciendo dinero con el hambre de la gente, desde el que vende como buhonero sus productos en el mercado las pulgas, al empresario de familias beneficiadas por el Estado Nación desde hace décadas por la construcción de una economía que vive de las divisas que vienen del petróleo y que ellos se hicieron ricos importando productos y revendiéndolos sin formar una industria que produzca desde el país sino siendo solo subsidiarios de empresas trasnacionales norteamericanas. Pienso en el buró político del PSUV, a quienes digo como dice el argot popular o corren o se encaraman, desde hace unos años los veo fuera de la realidad que vivimos los venezolanos en el diario a diario, la economía venezolana se les fue de las manos, se dolarizó el país al precio del dólar criminal a quien le suben el precio desde Miami, ya nadie en Venezuela cree en el Bolívar, eso ha hecho que tantos profesionales venezolanos se hayan ido del país, Médicos, Ingenieros, Educadores, todos han salido despavoridos del país por esta causa, sé que hay razones que han llevado a esto, el bloqueo económico que vivimos por parte del sistema financiero internacional, las sanciones por parte de los E.E.U.U y la U.E pero deben darse cuenta que estamos en una guerra mundial y Venezuela y sus negocios desde hace una década está de un lado y no es el de E.E.U.U ni la U.E, da coraje la omisión que se hace de las mafias que viven del contrabando del efectivo desde Maicao y Cucuta, que son las mismas que todos estos años han contrabandeado la gasolina y los alimentos hacia allá mismo, y de la investigaciones judiciales que deben hacerse a los bancos que se han lucrado todos estos años y que están metidos en estos negocios turbios, me pregunto ¿Por qué no se nacionaliza la banca?, ¿Por qué no se investiga a los militares que han estado en la frontera? que han formado parte de esta omisión en la frontera, ¿Por qué tanta omisión? La corrupción o inacción hacia la corrupción  perjudica a este proceso que lideró Chávez. Esa son solo algunas preguntas que me hago, que es un método para conseguir algunas respuestas. Las papas arden compañeros y sé desde hace tiempo que el imperialismo siempre juega su juego e históricamente les digo casi siempre gana.

lunes, 30 de abril de 2018

El Hotel K





El Hotel K
Hace un mes recibí una llamada desde el Hotel K, quienes me ofrecían una entrevista de trabajo. Unos meses antes, luego de haber salido de otra entrevista de trabajo en una escuela,  tomé la decisión de no dar clases ni de lengua, ni de literatura, pues lo que se me ofrecía era tan nimio e insultante que preferí no tomarme la molestia de hacerlo por lo menos mientras pasa la terrible crisis económica por la que vive Venezuela. Por cosas como esa fue que llegué a llevar mi currículo al Hotel K, mi primo E. trabaja ahí y me había contado que el Hotel estaba escaso de personal y estaban buscando candidatos para trabajar, pues como sucede desde hace unos años, los venezolanos cada vez más se arriesgan a emigrar huyendo de este conflicto político que ha hecho que cada vez se vaya del país lo mejor que tenemos para otros países vecinos: Médicos, Ingenieros, Educadores, etcétera, cada uno en busca de un futuro mejor, cada uno saliendo de un conflicto político en la que los dos polos políticos están jugando al todo o nada siguiendo las directrices de las potencias extranjeras que nos tienen a la vista gracias a los recursos estratégicos que tenemos en el país mina en que vivimos.
Mi realidad inmediata como la de la mayoría de la gente que vive en Venezuela es realmente dura y esta realidad ha empeorado luego de las sanciones impuestas al país  por un tipo con peluca quien preside el país con más bases militares alrededor del mundo y que actualmente libra una guerra mundial con sus rivales más fuertes dentro de la economía mundial que cada vez más amenazan con desbancar al todopoderoso dólar que cada vez es más débil frente a  monedas como el yuan y el rublo que han vuelto a utilizar el patrón oro para hacerle frente a una moneda mundial que no tiene más respaldo que sus poderosísimas armas con las que amenazan al mundo entero.
Voy de lo particular a lo general, pero vuelvo a lo particular, en mi casa cada vez hace falta el dinero y la verdad me alegré mucho al escuchar la llamada de una mujer en representación del Hotel K ofreciéndome una entrevista de trabajo, E. me había dicho que pagaban bien entre lo que se puede conseguir   y una entrada de dinero no le vendría mal a mi realidad inmediata al menos para colaborar en mi casa para comer, pues lo más terrible de nuestra crisis es que el precio de los alimentos está por las nubes y la paga del trabajador promedio no alcanza para alimentarse decentemente.  En la llamada que me hicieron me citaron al otro día a las dos de la tarde para la entrevista, y fui sin demora, luego de una larga caminata con este cálido sol que me ha hecho renombrar a mi ciudad  «La tierra del sol odiada» en contraposición a como la llaman «La tierra del sol amada» como la llamaron excelsos poetas de la ciudad como Rafael María Baralt y Udón Pérez. En cuanto llegué al Hotel, como decimos en Maracaibo, todo «incendiao», recibí la primera muestra de consideración del vigilante de turno del Hotel que me hizo pasar a la garita, que tenía aíre acondicionado, me dio un poco de agua y me hizo esperar  antes de llamar a administración, diciéndome que hacía todo eso en mi consideración porque sabía como buen maracucho lo que era estar todo «incendiao». Luego de refrescarme llamó a administración y me fui a entrevistar con una muchacha de recursos humanos que me hizo contestar unas preguntas que tenía en un cuestionario lo cual  tardé en contestar como media hora para luego conversar someramente con una psicóloga, que como me he dado cuenta en los últimos años en que he ido a varias entrevistas de trabajo, las psicólogas me miran de una manera particular como queriendo ahondar dentro de mí, como queriendo descubrir algo que yo generalmente oculto con mi parco y taciturno modo de ser. Me preguntó que me parecía trabajar en un hotel  a lo cual respondí con un sonrisa que me parecería interesante conocer como funciona un Hotel  por dentro, me preguntó también cuanto esperaba que me pagaran, pregunta  a lo  que no quería contestar pero me insistió y le di una cifra en bolívares que en estos tiempos  de hiperinflación la realidad económica hace ver poco, me preguntó otras cosas que no recuerdo pero al final fue directa al grano y me dijo que estaban ofreciendo dos cargos dentro de la empresa: la primera en el área de vigilancia y la segunda en áreas públicas, yo estuve dudando en escoger pues en la llamada que me hicieron al hacerme la pregunta de que a qué cargo optaba, yo dije al que fuera, mostrando un poco mi desesperación por encontrar un trabajo pero al fin entre los dos cargos que me ofrecían con un poco de desconocimiento escogí el de áreas públicas. Luego de esto la psicóloga me remitió inmediatamente al supervisor de áreas públicas quien me llevó a la oficina de la coordinación y me habló de que se trataba el trabajo. El supervisor me dijo que la coordinación de áreas públicas se encarga del mantenimiento y limpieza de todas las áreas del Hotel, me dijo con una sonrisa de buenas a primeras que el trabajo que me ofrecían era para limpiar. Me habló luego de los beneficios que me ofrecía el hotel, los bonos que estaban ofreciendo para sumar el sueldo mínimo que ofrecían, uno de esos bonos  era por la hiperinflación en que vivimos actualmente  y el otro bono era el de  excelencia según el desempeño en el trabajo. Me dijo también que los horarios eran rotativos y tenía que ser flexible con respecto a eso para trabajar dentro del Hotel. Yo a fin de cuentas, le dije primeramente que no tenía experiencia para ese trabajo pues si era por limpiar mi única experiencia era haber limpiado mi casa alguna vez  pero que sin embargo tenía toda las ganas de trabajar pues me hacía falta la entrada de dinero y que si me ofrecía para trabajar mañana mismo yo estaría dispuesto hacerlo. El supervisor  me dio el visto bueno y de una vez me llevó a buscar el uniforme del hotel y quedé ir al otro día al primer día de trabajo de 8.00 am a 5:00 pm. Estos tiempos me han hecho ver la inutilidad práctica de mis estudios para hacer dinero para sobrevivir dentro de Venezuela, soy Licenciado en Letras, supongo que es un poco lo que le pasa a todo escritor o intelectual en tiempos de crisis, en algún lado leí que para ser escritor hay que saber pasar hambre, grandes  escritores han muerto en la miseria, creo que a eso se refiere lo dicho anteriormente. El trabajo intelectual es un trabajo inútil, más en una sociedad tecnificada que ha cosificado a la humanidad. En CIEN AÑOS DE SOLEDAD  el último de los Aureliano que es el que al fin descifra los viejos papeles de Melquiades que cuenta la historia de su estirpe, en esos momentos finales cuando de Macondo todos se van, y la cosa se pone dura toma conciencia que su don de lenguas y toda su sabiduría enciclopédica  no le sirven de nada para conseguir  sobrevivir con Amaranta Úrsula. Siempre me he considerado el inútil de la familia, soy un ocioso como siempre me ha dicho mi madre desde hace tiempo, me he gastado más de la mitad de mi vida leyendo libros, y en estos momentos es que he llegado a tomar conciencia lo poco que me sirve lo que sé.


En fin volviendo a mi historia dentro del Hotel K comencé un  jueves a trabajar, me dijeron que me iban a poner en varias zonas del hotel para adiestrarme en el trabajo, el primer día llegué tarde pero el supervisor se mostró flexible y no se hizo mala sangre, me dijo que él era flexible pero que el Coordinador al contrario era muy estricto y que no aceptaba ni las faltas ni las llegadas tarde. Yo como cosa que he aprendido de mis lecturas solo observaba y me fijaba de todo, hice el trabajo lo mejor que pude haciendo los menesteres cotidianos de un trabajo de aseador dentro de un hotel. Al otro día  conversé con mi verdadero jefe, el Coordinador, un tipo alto, fuerte, con más de 20 años dentro del Hotel K, meticuloso, estricto, una de esas personas que se adiestran a un trabajo y por su manera de trabajar se convierten en un indispensable dentro de la estructura de cualquier trabajo. Él me explicó las cosas que debía y no debía hacer, me enseñó las distintas instancias dentro del Hotel y quien al fin era la figura que mantenía el Poder dentro del hotel, me dijo por ejemplo que si estaba dentro del Lobby nunca podía estar por la zona donde estaban sentados los clientes a menos que me lo mandaran, me dijo que en ese espacio siempre estaba Margarita K, la dueña que vive en el hotel, que siempre está pendiente de lo que sucede, que es de la «High Class», que no le gustan que se le acerque nadie a molestarla y que en un supuesto que me vieran en esa  zona ella pondría una queja inmediatamente, pero que no se lo diría a él directamente, si no que se quejaría al Gerente General del Hotel K, este a la Gerencia de Asuntos del Hotel , esta gerencia al Ama de Llaves, y el Ama de llaves a él, y él a nosotros los infractores. Al explicarme este mecanismo me volví a sentir como me siento a veces: un Joseph K cualquiera dentro de una Novela de Kafka. En los días subsiguientes conocí primero a mis compañeros de trabajo directo dentro de la  coordinación trabajando en las distintas zonas del Hotel, enseñándome en la primera semana las distintas tareas que me serían asignadas a lo largo de las cuatro semanas que estuve trabajando fuertemente en el Hotel, haciendo por el ejemplo el tour «bañístico», que consistía en lavar todos los baños de empleados del hotel que generalmente eran un asco, sobre todo un baño que llaman el 23 que más es lo que dura sucio que lo que dura limpio pues inmediatamente que se lo limpia en cuestión de minutos está sucio. Yo me consolaba pensando al hacer ese tour que muchos venezolanos están haciendo actualmente esto en otros países de la región. Otras de las tareas que me asignaron era el barrido por las afueras del Hotel, lo hacía a primera hora de la mañana, exactamente a las 6:00, empezaba barriendo las hojitas de los búcaros que están en el hotel que en un mes como el que trabajé caían muy fácilmente, recogía todas las bolsas que venían volando desde los alrededores, pues actualmente Maracaibo tiene dos problemas gravísimos, el transporte público y el recogimiento de la basura, yo barría consecuentemente los alrededores del hotel pero en las calles vecinas la basura abundaba, recogía cada chicote que encontraba pues Margarita K con su poder supremo decía a su gerente general, este a su gerente de asuntos del Hotel, este a su Ama de llaves, esta a  su coordinador de áreas públicas, y el coordinador a nosotros que no queríamos recoger los chicotes que los huéspedes, trabajadores y cualquiera que paseara por ahí botara a discreción y a cualquier hora del día pues no les importaba nada, pues ellos al fin no limpiaban. Margarita K vigilaba, tomaba fotos, era meticulosa, a veces la veía mientras trabajaba en la limpieza con su pose de jefa. Viéndola recordé un refrán bastante cierto que dice que el ojo del amo engorda el ganado, ella era el ama que vigilaba su hacienda viendo que se alimentara bien su ganado. Yo que había llegado a formar parte de los cimientos de la pirámide del Hotel K, que había llegado a la coordinación más bajita de esa sociedad de clases que formaban las distintas coordinaciones, yo que trabajaba como burrito de carga desde la primera hora del día, yo que vendía mi fuerza de trabajo (¡al fin comprendí lo que explicaba Marx!), yo que llegué molido a mi casa cada uno de los días que trabajé allí, no podía más que tomar como un insulto que me reclamaran por unas hojitas que siempre caían a toda hora, o por unos chicotes que lanzaban a toda hora o unas bolsas que volaban a toda hora. No me quedaba otra cosa que reír por no llorar. En el Hotel como en todas partes siempre nos vigilaba el Gran Hermano, es decir, había cámaras en todos los lugares del hotel, se escuchaban historias como que Margarita K había pedido un agua caliente a un empleado del hotel y por tardarse tanto ella misma fue a cuarto de control a ver porque se había tardado tanto el empleado en llevar su pedido. Supongo que ese trabajador lo habrán amonestado pues así funcionan las cosas dentro del Hotel K. Mientras pasó la primera semana me preguntaba si seguiría la otra semana trabajando, y así por cuatro semanas a las que asistí puntualmente e hice mis trabajos sin ninguna queja, si algo me percaté de mi estancia dentro del hotel fue de la camaradería con todos los trabajadores del hotel, mesoneros, camareras, vigilantes, etcétera, cada uno de ellos en su mayoría solidarios en unos tiempos tan duros como los que vivimos, trabajadores que redoblan, en busca de más dinero que en estos tiempos es tan necesario, que casi viven en el hotel pues hasta en sus días libres trabajan en otras instancias del hotel. Yo que llegaba a primera hora de la mañana  e iba a llevar mi almuerzo al calentador del comedor de empleados, veía los fines de semanas a esos mismos trabajadores, durmiendo en las sillas derrotados luego de servir a distintas fiestas y eventos fastuosos de los salones que alquila el Hotel K, fiestas que dejaban un reguero que quien escribe le tocaba limpiar. Pues en el Hotel K  veía lo que se ve actualmente en el país, la gente que está pasando necesidades y que trabaja como burrito de carga y la gente que tiene dinero para echar al aíre haciendo fiestas, alquilando locales, habitaciones, que con lo que pagan al hotel, el hotel pagaría su nomina de empleados. Supongo que esa es la gente que se ríe cuando sube el dólar paralelo, o que sube los precios de su comercio de alimentos con los que se hacen millonarios con el hambre de la gente, o gente enchufada que en sus puestos de poder han logrado birlar mucho dinero y no tienen empacho en gastarlo y disfrutarlo. Desde los medios se ha promocionado a la gente que emigra como Héroes pero yo más bien luego de haber convivido con los trabajadores del Hotel K, pienso que los Héroes son ellos,  que los Héroes son los que se quedan aquí y luchan por sortear estos embates que recibimos diariamente, es heroico salir en Maracaibo a las 5:00 am para llegar a un trabajo a las 6:00 am, en una ciudad que actualmente está en penumbras, que cada vez tiene un peor transporte y  es cada vez más escaso e inexistente en una ciudad tan gigante. Vi con estos ojos que algún día se comerán los gusanos a muchos trabajadores llegando a las 5:10 am a esperar el primer bus de Bella Vista para llegar  a sus trabajos. Vi también dentro del Hotel algo que ya había leído en la teoría pero no había visto tan claramente en la práctica y es que el ser humano vive dentro de estructuras de poder, el Hotel K se asemeja al Estado, está dividido en departamentos si había chicotes en el piso y los veía la dueña o los gerentes, el reclamo iban de instancia a instancia hasta llegar a mi jefe que me reclamaba directamente a mí, yo explicaba las razones que tenía para cualquier falla, pero mi jefe me decía que lo que pedía tenía que hacerlo a como de lugar. Mi supervisor también era implacable conmigo, siempre me mandaba a hacer tareas sin importarle que me estaba rompiéndome el lomo, ni que éramos muy pocas personas y por lo tanto nos llenábamos de trabajo para que no les molestaran sus jefes que estaban más arriba y que seguro que les decían lo mismo que me decía el coordinador  que lo que pedían tenían que hacerlo a como dé lugar y además rápido. Una estructura en la que cada instancia oprime al otro, a veces, les veía la cara a mis jefes y los compadecía, ellos también recibían palo. Yo al fin decidí huir en busca de otra forma de subsistencia.