sábado, 12 de mayo de 2018

La Biblioteca de mi Abuela



La Biblioteca de mi Abuela
Soy un lector desde mi niñez, mi padre me alfabetizó desde los 3 o 4 años y siempre tuve al alcance  la biblioteca de la casa de mi abuela a partir de la que pude acceder a enciclopedias, libros para niños, algunos autores venezolanos, latinoamericanos, europeos y norteamericanos. A lo largo de mi educación formal si tenía que realizar una tarea tenía a disposición  toda una serie de enciclopedias que alimentaron mi imaginación de lector y las recuerdo, siempre con mucho cariño, entre ellas una Enciclopedia llamada «Lectum Juvenil» que era una de las que más me servía para mis asignaciones escolares y de las que más me gustaba porque era una enciclopedia que hablaba desde lo más diversos temas y que planteaba preguntas bastante intrigantes para un niño como por ejemplo ¿Por qué el cielo es azul? . Aún conservo dos números de esa enciclopedia la cual conservo como una herencia familiar de mi abuela Aura Aguirre Farías la cual es una de las culpables o a la cual yo responsabilizo de ser un lector. Y la verdad es esa, pues llegar a visitar a mi abuela era visitar su biblioteca, ella una mujer culta se preocupó siempre  por comprar enciclopedias, libros de literatura, recuerdo por ejemplo otras dos  selecciones de distintos autores editados por la Reader´s Digest de una colección llamada: Libros eternos para la juventud, de ahí mi hermana Dariela y yo leímos los más diversos autores, leímos por ejemplo Cumbres Borrascosas de Emily Brönte, La perla de Jhon Steinbeck, Motín abordo  de Charles Nordhoff y James Norman Hall, Una selección de distintas aventuras de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, El prisionero de Zenda de Anthony Hope y El jorobado de Nuestra Señora de Víctor Hugo. Al abrir cualquiera de esos dos libros veo la firma de mi abuela aduciendo la propiedad de sus libros como suya. Dariela y yo siempre que necesitábamos un libro cuando ya teníamos esa enfermedad de lectores, se lo pedíamos y ella nos lo prestaba sin ningún problema para que los leyéramos en nuestra casa.
La casa de mi abuela fue mi primer abastecedor de lecturas y una fuente directa de conocimiento,  mi hermana Dariela y yo tuvimos la fortuna de tener la biblioteca de mi abuela al alcance de la mano, de ahí me vino poco tiempo después de tomar esa conciencia de la utilidad de la lectura  de ir formando mi propia biblioteca, poco a poco, primeramente con la contribución de mis padres, ya después con mi incursión en la universidad, fui yo haciendo la biblioteca un poco más nutrida a partir de esos libros iniciales que fueron el germen de esta numerosa Biblioteca que ido atesorando a través de los años, biblioteca que se convirtió en un proyecto de vida para mí, en un proyecto de aprendizaje a través de la lectura sistemática de distintos autores y distintas disciplinas del saber. He vivido y trabajado en los distintos trabajos que he tenido, de mis libros, de mis lecturas y eso ha hecho de mí ante todo un humanista que como todo humanista que se respete debe impartir sus conocimientos a las venideras generaciones futuras. Sobre todo en un mundo que a partir de esa visión tecno científica  heredera del positivismo  aliado al capitalismo moderno ha puesto  casi en desuso las carreras humanistas, cerrando sus campos de trabajos en nuestras sociedades, mal pagando a todo aquel que ejerza alguna carrera humanista.
La universidad con su visión positivista ha atomizado el conocimiento humanístico que es integral, para  formar carreras que antes eran oficios, con el perdón respectivo a los periodistas o a los mismos educadores. En el pasado quienes ejercían esos oficios eran ante todo personas cultas, lectoras de filosofía, de literatura, de historia, pienso en una persona como Simón Rodríguez, un intelectual hecho por la cercanía de una biblioteca y el saber que atesoró él fue por su oficio de lector más que por si había estudiado en una universidad. Simón Rodríguez tomó como oficio el de ser maestro en una Caracas en el que no todo el mundo estudiaba, en el que la poca educación que había estaba bajo la égida de la iglesia, teorizó sobre la educación y sus defectos que veía en la educación que se impartía en 1794  en un texto que fue enviado al Cabildo de Caracas llamado «Reflexiones sobre los defectos que vician la Escuela de Primeras Letras de Caracas» un análisis que hace de la forma en que se impartía la educación de los defectos que veía y de sus novísimas propuestas que proponía  fruto de sus lecturas de los filósofos de la ilustración, en especial Rousseau, cuyo libro el Emilio era uno de sus favoritos. Simón Rodríguez pasó de ser un maestro a convertirse en Maestro como su admirado Sócrates, teorizó sobre la educación, no paró de viajar en nuestra América, escribió sobre las sociedades americanas, estuvo en Bolivia, en Ecuador  ejerciendo los más disimiles oficios. Hay unas palabras de Ángel Rama  que aparecen en su Diario en relación a  Simón Rodríguez y al oficio del intelectual en Latinoamérica que me gustaría mostrarles a mis lectores antes de finalizar este articulo que va desde la biblioteca de mi abuela al Maestro Simón Rodríguez, aquí les va: «Entrego un artículo sobre Simón Rodríguez, para celebrar los 150 años de ese texto original que es el de las “Sociedades Americanas en 1828”. Releo sus varias obras y repaso sus vicisitudes: ¡un destino sudamericano! Diría Laprida. Duele su vida y acompaña. Esos decenios por escuálidas ciudades americanas, sin recuerdos, atendiendo pobres negocios, viviendo de la caridad; esa muerte en un caserío ecuatoriano, río arriba, con los dos baúles llenos de papeles y nada más; esa continua frustración de pensar mejor que nadie y no ser oído, ni atendido, ni respetado; esa inteligencia, condenada por tal, en medio del caos, los apetitos desatados, la garrulería, la confusión. Todo define al intelectual en una América cruda, mal amasada   Se me aguan los ojos al releer estas palabras de Rama sobre Simón Rodríguez y el  oficio del intelectual en nuestra América, pues Rodríguez fue vilipendiado, tildado como loco por personas que estaban muy por debajo de su nivel intelectual, por personas que defendían su estatus de clase, por la iglesia, por los dirigentes de esas Repúblicas que nacieron de las guerras independentista que veían como locuras esa Educación Popular que proponía en los pocos libros que publicó. Simón Rodríguez no fue un intelectual que se petrificó en una Universidad, sino que siempre fue un maestro de escuela que se negó a ese estatus que le pudo dar ser profesor en alguna universidad, leer su obra es darse cuenta de las razones por la que su obra escrita fue por mucho tiempo dejada a un lado por los constructores de nuestra educación en Venezuela y en los otros países de nuestra América, que siempre tomaron como modelo a Europa y los E.E.U.U y  todo lo que le venía importado de allá.
Desde las visitas a la biblioteca de mi abuela ha nacido en mi un proyecto de vida que es el de ser un lector, cuando llegué a la universidad en la Escuela de Letras, encontrándome con grandes maestros como Enrique Arenas y Berta Vega me di cuenta de la importancia del oficio del lector, lector que construye toda una bitácora con las lecturas que se entretejen con las obsesiones particulares de uno, cuando leí  la obra de Ernesto Sábato me di cuenta de la importancia del intelectual en nuestras sociedades y de la importancia del arte y la literatura para la salvación de nuestra humanidad. Vivimos en un mundo que cada vez más esclaviza al ser humano, pienso que es necesario analizar y criticar  las estructuras de poder que nos gobiernan, pienso en el Estado Nación, en sus fallas y omisiones, en sus cuotas de poder, en la actuación de sus funcionarios, en las imposiciones del poder económico que gobierna el mundo y la política local, en los bandos que se alían con las potencias extranjeras (E.E.U.U y U.E) incluso para pedir la intervención armada de mi país Venezuela, muy cómodos desde Miami o alguna otra parte del mundo, sin interés en la gente que vive aquí que es la que se las vería negras en caso de tal supuesto preferiblemente negado por mi parte, pienso en la guerra que vivimos en mi país en el que no hay bombas, pero en el que el precio de los alimentos sube indiscriminadamente por parte de todos los comerciantes y empresarios desde el más pequeño al más grande haciendo dinero con el hambre de la gente, desde el que vende como buhonero sus productos en el mercado las pulgas, al empresario de familias beneficiadas por el Estado Nación desde hace décadas por la construcción de una economía que vive de las divisas que vienen del petróleo y que ellos se hicieron ricos importando productos y revendiéndolos sin formar una industria que produzca desde el país sino siendo solo subsidiarios de empresas trasnacionales norteamericanas. Pienso en el buró político del PSUV, a quienes digo como dice el argot popular o corren o se encaraman, desde hace unos años los veo fuera de la realidad que vivimos los venezolanos en el diario a diario, la economía venezolana se les fue de las manos, se dolarizó el país al precio del dólar criminal a quien le suben el precio desde Miami, ya nadie en Venezuela cree en el Bolívar, eso ha hecho que tantos profesionales venezolanos se hayan ido del país, Médicos, Ingenieros, Educadores, todos han salido despavoridos del país por esta causa, sé que hay razones que han llevado a esto, el bloqueo económico que vivimos por parte del sistema financiero internacional, las sanciones por parte de los E.E.U.U y la U.E pero deben darse cuenta que estamos en una guerra mundial y Venezuela y sus negocios desde hace una década está de un lado y no es el de E.E.U.U ni la U.E, da coraje la omisión que se hace de las mafias que viven del contrabando del efectivo desde Maicao y Cucuta, que son las mismas que todos estos años han contrabandeado la gasolina y los alimentos hacia allá mismo, y de la investigaciones judiciales que deben hacerse a los bancos que se han lucrado todos estos años y que están metidos en estos negocios turbios, me pregunto ¿Por qué no se nacionaliza la banca?, ¿Por qué no se investiga a los militares que han estado en la frontera? que han formado parte de esta omisión en la frontera, ¿Por qué tanta omisión? La corrupción o inacción hacia la corrupción  perjudica a este proceso que lideró Chávez. Esa son solo algunas preguntas que me hago, que es un método para conseguir algunas respuestas. Las papas arden compañeros y sé desde hace tiempo que el imperialismo siempre juega su juego e históricamente les digo casi siempre gana.

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