¿Aulas o jaulas?
Siempre me pregunté porque a los
salones dentro de las escuelas le llamaban aulas, aunque nunca busqué la
respuesta, quizá por pereza, quizá porque lo pensaba y luego lo echaba al
olvido, quizá por tantas cosas que se me vienen a la cabeza, nunca busqué el porqué
de la utilización de ese término al designar los salones de clase. Recientemente
visité una escuela emblemática de la ciudad donde nací, me formé y en la cual
aún vivo y gracias a eso decidí buscar el porqué de la utilización de ese término.
Llegué a mi casa y me atreví a buscar
en el diccionario de la real academia
española, y dice que la palabra aula viene del latín “aula”, y significa en
primer término “sala donde se celebran
las clases en los centros docentes.” En una segunda acepción en la que aparece
la abreviatura “poét” que significa que
se utiliza en un lenguaje poético dice “Palacio de un príncipe Soberano.” Fui
más allá y busqué en mi diccionario de latín, pues el latín es la lengua madre
del castellano, catalán, gallego, provenzal, francés, portugués, rumano,
etcétera, digo lengua madre pues a partir de ella, a partir de la imposición del
latín por parte del imperio romano a las distintas partes de Europa y las
mezclas con las lenguas nativas fueron naciendo estos distintos idiomas que los
lingüistas llamaron lenguas romances, por provenir del contacto como dije más
arriba con el imperio romano cuya lengua era el latín. En latín, aula, aulae:
significa en primer término: patio; atrio {de una casa} y en una segunda
acepción: palacio real. Estas dos
acepciones son las que me interesan pues son las que se conectan con el
significado de aula actualmente según el diccionario de la real academia
española. Recuerdo mis clases de español diacrónico, las explicaciones del
profesor Miguel Ángel Merino al decirnos que los significados de las palabras
siempre cambian con el tiempo, e incluso nos decía que los significados de las
palabras van perdiendo el valor que tenían en sus orígenes. Un ejemplo de esto
es la palabra “aula” en latín significaba en primer término patio, y de esa
utilización en el latín al pasar a la lengua castellana pasó a ser sala donde
se celebran las clases en los centros docentes, es decir, en las escuelas. Es
interesante darse cuenta que el significado de la palabra aula en su
significado primigenio, es decir, el usado en el latín, era patio, un lugar
abierto. Imaginarme el atrio de una casa romana me lleva a ver un lugar en
contacto con la naturaleza, no por nada me imagino eso, uno puede imaginar y
contar que han pasado al menos más de dos mil años desde ese entonces, han
pasado muchas cosas desde ese tiempo, “aula” que en latín significaba patio
pasó a convertirse en un lugar cerrado donde se imparten clases en la escuela
formal, escuelas donde las aulas parecen más bien jaulas.
Recientemente caminé por una de
las escuelas más bellas, arquitectónicamente, de la ciudad de Maracaibo, es la
Escuela Nacional Jorge Washington, tiene techos de madera, jardines internos
dentro de donde se ubican los salones de clase, son dos los jardines
internos que divide lo que llamamos acá la primaria, de primero a sexto grado,
y en el otro jardín está el bachillerato. En cada uno de los jardines interiores,
en el medio hay un busto, en el jardín interno donde está la primaria, está
actualmente un busto derruido de nuestro Libertador Simón Bolívar, y no
solamente eso, debajo del busto derruido del Libertador aparece una frase del
mismo, como siempre fuera del contexto en que fue utilizada: “Con la disciplina
soy inflexible”. Desde que tengo conciencia de la importancia del conocimiento
de nuestra historia, la historia de nuestro país, la historia de Nuestra
América, la historia de los pueblos de
nuestra madre tierra, incluso nuestra historia familiar, personal, me acerco
siempre a los bustos de nuestras plazas, que están desde hace años y décadas
abandonadas, nuestros “héroes” que fueron generalmente los próceres de nuestra
independencia del imperio español, los hicieron de metal y los pusieron en
nuestras plazas, los historiadores los deificaron, es decir, los volvieron
dioses, personas que lucharon por la patria como: Simón Bolívar, Antonio José
de Sucre, Francisco de Miranda, Rafael Urdaneta y así fueron alejados y como
decía un amigo profesor: fueron totemizados. Desde que me empecé a preguntarme
acerca de que es la venezolanidad, me puse a indagar en nuestra historia,
descubrí como los intelectuales venezolanos a partir de los cuarentas estaban
muy preocupados por lo que algunos han llamado la transculturización de
nuestros pueblos latinoamericanos, Mario Briceño Iragorry un historiador,
intelectual venezolano escribió en un
libro que según mi opinión debería leer todo venezolano que se precie de serlo,
llamado Mensaje sin destino
publicado en 1951, en él decía que los venezolanos tenemos una verdadera crisis
de pueblo, una crisis de pueblo que deviene en una crisis de identidad por el
desconocimiento de nuestra historia, no solo el desconocimiento de nuestra
historia si no nuestro desprecio hacia ella. Han pasado sesenta y dos años de
la publicación de ese libro y es tan
actual, ¿cómo es posible que los
maestros o profesores de esa escuela permitan tener un busto de Bolívar
derruido en el jardín interno de esa institución? ¿A los maestros no les duele
que el busto de Bolívar esté en ese estado? ¿A alguien de la comunidad o algún
padre o madre de los niños que estudian en la
institución le importa eso? ¿A alguien le importa lo que puede significar
esa frase fuera de contexto, de Bolívar, a quién lo lea? Me pregunto yo: ¿de
tantas frases de Bolívar por qué escogieron esa en referencia a la disciplina?
¿Son soldados los estudiantes? No puedo evitar sonreírme al escribir estas
palabras, de tantas frases que fueron parte de sus discursos o documentos donde
Bolívar en verdad decía algo de verdadera relevancia ésta es la escogida,
incluso hasta la frase más manoseada por tantos: “Moral y luces serán nuestras
primeras necesidades” o “moral y luces serán los polos de nuestra república”,
podría haber sido utilizada, aunque siempre me ha parecido que los maestros,
profesores o docentes deben explicitar esta frase tan incomprendida entre mucho
estudiante que lee mecánicamente esa frase y no la entiende, pues es
incomprendida porque se tiene un concepto erróneo de lo que es la moral, imbuido
a mi parecer por el dogma de la religión, y no por el concepto como la
utilizaba Bolívar. En la cuarta acepción
de Moral en el diccionario de la real academia española dice: “ciencia que
trata del bien general y de las acciones humanas en orden a su bondad y
malicia.” Creo que a esta definición se refería Bolívar al hablar de la Moral y al referirse a las
Luces utiliza una metáfora referida al conocimiento, los estudiantes
lamentablemente la entienden literal, hay que comprender para luego explicar a
los estudiantes que Bolívar fue influido por los filósofos de la ilustración,
filósofos que escribieron en el llamado
Siglo de las Luces (1700-1800), leyó a Rousseau, (uno de los autores favoritos
de su gran maestro, el incomprendido Simón Rodríguez), Voltaire ,Kant, etcétera, estos filósofos a
través de su crítica a las instituciones políticas, religiosas y sociales por
tener sometido el intelecto y las capacidades del ser humano en la Europa de
ese entonces dieron paso a sucesos como la Revolución Francesa, cosa impensable
entre las monarquías europeas de ese entonces ver como una turba, llamada
pueblo, tomaba la Bastilla y poco tiempo después la Convención decidía cortarle
la cabeza a Luis XVI , y meses después a la reina María Antonieta, hermana del
Emperador de Austria.
De los sucesos históricos que
acaecieron a finales del siglo XVIII, y de la lectura de los filósofos de la
ilustración nacieron las ideas de Francisco de Miranda, Simón Bolívar de crear
una República en las colonias de la llamada América Española, del siglo de las
luces, nace todo el planteamiento educativo del maestro Simón Rodríguez, que
decía que había que enseñar a los niños a ser preguntones, que preguntaran el
porqué y para qué de las cosas, para que obedecieran a la Razón y no la
autoridad que les ordenara, cosa peligrosa de enseñar para quien detenta el
poder, por eso fue desaparecido todo su legado educativo y no se estudia en
nuestras grandes universidades públicas autónomas de este país, me refiero principalmente
a LUZ, ULA y la UCV. De Simón Rodríguez solo sabemos que fue el Maestro de
Simón Bolívar, y no que su libro
favorito era el Emilio de Rousseau, que como escribe otro olvidado intelectual
venezolano Mariano Picón Salas “… (En él) se decía que la enseñanza que más
vale es la que el hombre logra en la detenida observación de todo lo viviente;
no solo lo que tenemos en los textos de estudio o nos trasmiten los maestros,
sino reflexionando sobre cuanto vemos y cuanto pasa por nuestra conciencia. La
naturaleza es el primero y más fascinante libro que invita a nuestros ojos, y
desenvolviendo la imaginación, la sensibilidad y hasta la fantasía poética, el
hombre puede ser su propio maestro.”1 De
la lectura de Rousseau nace la idea de Simón Rodríguez que dice que la lectura se
hace a través de todos los sentidos, y también la importancia de la observación
de todo lo viviente como otra manera de conocimiento, de ahí nace también lo
que otro grande pedagogo llamado Paulo Freire llamó la lectura del mundo, la
lectura que todos hacemos desde que nos damos cuenta que estamos en este mundo.
Simón Rodríguez y Paulo Freire son los padres de la llamada Educación Popular,
manera de educar que es la necesaria si se piensa en un verdadero cambio en
nuestra educación formal, que lamentablemente es casi la misma desde que la
criticaba Simón Rodríguez en siglo XIX o mejor dicho creo que ha empeorado
desde los planteamientos y críticas que hacía el maestro de Bolívar para ese
entonces.
Los maestros de nuestras escuelas actualmente lo que
parecen son carceleros, y las aulas de clases parecen más bien jaulas de
clases, sé que afortunadamente existen algunos maestros que se ganan con merito
que el alumno lo llame así, así como Bolívar llamaba así a Simón Rodríguez,
pero la gran mayoría desconoce( y a veces creo que ni les importa) el
significado de su labor como la formadora de los ciudadanos de la futura
Venezuela, desconocen lo importante y significativo que algún alumno te llame
maestro, así llamaban a Jesús, a
Sócrates, a Gandhi a Mahoma a personas que fueron relevantes en nuestra vida a
lo largo de la historia de nuestro planeta. Este corto texto tuvo como idea fundamental
escribir sobre la desidia de toda una ciudadanía acerca del monumento derruido
en una escuela de mi ciudad, monumento de alguien a quien llamamos Libertador
de nuestra patria, la desidia que se percibe de importarnos un bledo nuestra
historia, de desconocerla supinamente y voltear la mirada como si fuera algo
que nos desagradara. Cada vez que trabajo con niños y adolescentes de nuestra
escuela, pienso que se tiene que ir a una reforma de toda nuestra manera de dar
clases, de enseñar, pero este cambio no puede hacerse solamente desde el
Ministerio de Educación, si no también desde la universidades que siguen
graduando a los docentes sumamente ignorantes de lo planteado por Simón
Rodríguez o Paulo Freire (y muchos otros teóricos) , educadores que basan lo
que enseñan a través de la copia, educadores que a través de lo que llaman
“dominio de grupo” lo único que hacen es
domesticar a los alumnos. Me disculpo con los buenos maestros, profesores, que
a lo largo de mi carrera de estudiante muchas veces me encontré y de los que
aprendí algo importante para la vida, es sólo mi frustración de ver cosas que a
nadie le importa, la desidia de ver docentes trabajar con alumnos sin
enseñarles lo importante de apreciar a nuestros
Héroes patrios, de ver a Nuestro Bolívar Libertador en ruinas y verlos inmutables y no hacer nada por
eso. Darío Tello Medina
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