lunes, 15 de mayo de 2017

¿Aulas o Jaulas?



¿Aulas o  jaulas?




Siempre me pregunté porque a los salones dentro de las escuelas le llamaban aulas, aunque nunca busqué la respuesta, quizá por pereza, quizá porque lo pensaba y luego lo echaba al olvido, quizá por tantas cosas que se me vienen a la cabeza, nunca busqué el porqué de la utilización de ese término al designar los salones de clase. Recientemente visité una escuela emblemática de la ciudad donde nací, me formé y en la cual aún vivo y gracias a eso decidí buscar el porqué de la utilización de ese término. Llegué a mi casa y me atreví a  buscar en  el diccionario de la real academia española, y dice que la palabra aula viene del latín “aula”, y significa en primer  término “sala donde se celebran las clases en los centros docentes.” En una segunda acepción en la que aparece la abreviatura  “poét” que significa que se utiliza en un lenguaje poético dice “Palacio de un príncipe Soberano.” Fui más allá y busqué en mi diccionario de latín, pues el latín es la lengua madre del castellano, catalán, gallego, provenzal, francés, portugués, rumano, etcétera, digo lengua madre pues a partir de ella, a partir de la imposición del latín por parte del imperio romano a las distintas partes de Europa y las mezclas con las lenguas nativas fueron naciendo estos distintos idiomas que los lingüistas llamaron lenguas romances, por provenir del contacto como dije más arriba con el imperio romano cuya lengua era el latín. En latín, aula, aulae: significa en primer término: patio; atrio {de una casa} y en una segunda acepción: palacio real.  Estas dos acepciones son las que me interesan pues son las que se conectan con el significado de aula actualmente según el diccionario de la real academia española. Recuerdo mis clases de español diacrónico, las explicaciones del profesor Miguel Ángel Merino al decirnos que los significados de las palabras siempre cambian con el tiempo, e incluso nos decía que los significados de las palabras van perdiendo el valor que tenían en sus orígenes. Un ejemplo de esto es la palabra “aula” en latín significaba en primer término patio, y de esa utilización en el latín al pasar a la lengua castellana pasó a ser sala donde se celebran las clases en los centros docentes, es decir, en las escuelas. Es interesante darse cuenta que el significado de la palabra aula en su significado primigenio, es decir, el usado en el latín, era patio, un lugar abierto. Imaginarme el atrio de una casa romana me lleva a ver un lugar en contacto con la naturaleza, no por nada me imagino eso, uno puede imaginar y contar que han pasado al menos más de dos mil años desde ese entonces, han pasado muchas cosas desde ese tiempo, “aula” que en latín significaba patio pasó a convertirse en un lugar cerrado donde se imparten clases en la escuela formal, escuelas donde las aulas parecen más bien jaulas. 
Recientemente caminé por una de las escuelas más bellas, arquitectónicamente, de la ciudad de Maracaibo, es la Escuela Nacional Jorge Washington, tiene techos de madera, jardines internos dentro de  donde se ubican  los salones de clase, son dos los jardines internos que divide lo que llamamos acá la primaria, de primero a sexto grado, y en el otro jardín está el bachillerato. En cada uno de los jardines interiores, en el medio hay un busto, en el jardín interno donde está la primaria, está actualmente un busto derruido de nuestro Libertador Simón Bolívar, y no solamente eso, debajo del busto derruido del Libertador aparece una frase del mismo, como siempre fuera del contexto en que fue utilizada: “Con la disciplina soy inflexible”. Desde que tengo conciencia de la importancia del conocimiento de nuestra historia, la historia de nuestro país, la historia de Nuestra América, la  historia de los pueblos de nuestra madre tierra, incluso nuestra historia familiar, personal, me acerco siempre a los bustos de nuestras plazas, que están desde hace años y décadas abandonadas, nuestros “héroes” que fueron generalmente los próceres de nuestra independencia del imperio español, los hicieron de metal y los pusieron en nuestras plazas, los historiadores los deificaron, es decir, los volvieron dioses, personas que lucharon por la patria como: Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, Francisco de Miranda, Rafael Urdaneta y así fueron alejados y como decía un amigo profesor: fueron totemizados. Desde que me empecé a preguntarme acerca de que es la venezolanidad, me puse a indagar en nuestra historia, descubrí como los intelectuales venezolanos a partir de los cuarentas estaban muy preocupados por lo que algunos han llamado la transculturización de nuestros pueblos latinoamericanos, Mario Briceño Iragorry un historiador, intelectual  venezolano escribió en un libro que según mi opinión debería leer todo venezolano que se precie de serlo, llamado Mensaje sin destino publicado en 1951, en él decía que los venezolanos tenemos una verdadera crisis de pueblo, una crisis de pueblo que deviene en una crisis de identidad por el desconocimiento de nuestra historia, no solo el desconocimiento de nuestra historia si no nuestro desprecio hacia ella. Han pasado sesenta y dos años de la publicación  de ese libro y es tan actual,  ¿cómo es posible que los maestros o profesores de esa escuela permitan tener un busto de Bolívar derruido en el jardín interno de esa institución? ¿A los maestros no les duele que el busto de Bolívar esté en ese estado? ¿A alguien de la comunidad o algún padre o madre de los niños que estudian en la  institución le importa eso? ¿A alguien le importa lo que puede significar esa frase fuera de contexto, de Bolívar, a quién lo lea? Me pregunto yo: ¿de tantas frases de Bolívar por qué escogieron esa en referencia a la disciplina? ¿Son soldados los estudiantes? No puedo evitar sonreírme al escribir estas palabras, de tantas frases que fueron parte de sus discursos o documentos donde Bolívar en verdad decía algo de verdadera relevancia ésta es la escogida, incluso hasta la frase más manoseada por tantos: “Moral y luces serán nuestras primeras necesidades” o “moral y luces serán los polos de nuestra república”, podría haber sido utilizada, aunque siempre me ha parecido que los maestros, profesores o docentes deben explicitar esta frase tan incomprendida entre mucho estudiante que lee mecánicamente esa frase y no la entiende, pues es incomprendida porque se tiene un concepto erróneo de lo que es la moral, imbuido a mi parecer por el dogma de la religión, y no por el concepto como la utilizaba Bolívar.  En la cuarta acepción de Moral en el diccionario de la real academia española dice: “ciencia que trata del bien general y de las acciones humanas en orden a su bondad y malicia.” Creo que a esta definición se refería Bolívar  al hablar de la Moral y al referirse a las Luces utiliza una metáfora referida al conocimiento, los estudiantes lamentablemente la entienden literal, hay que comprender para luego explicar a los estudiantes que Bolívar fue influido por los filósofos de la ilustración, filósofos  que escribieron en el llamado Siglo de las Luces (1700-1800), leyó a Rousseau, (uno de los autores favoritos de su gran maestro, el incomprendido Simón Rodríguez),  Voltaire ,Kant, etcétera, estos filósofos a través de su crítica a las instituciones políticas, religiosas y sociales por tener sometido el intelecto y las capacidades del ser humano en la Europa de ese entonces dieron paso a sucesos como la Revolución Francesa, cosa impensable entre las monarquías europeas de ese entonces ver como una turba, llamada pueblo, tomaba la Bastilla y poco tiempo después la Convención decidía cortarle la cabeza a Luis XVI , y meses después a la reina María Antonieta, hermana del Emperador de Austria.
De los sucesos históricos que acaecieron a finales del siglo XVIII, y de la lectura de los filósofos de la ilustración nacieron las ideas de Francisco de Miranda, Simón Bolívar de crear una República en las colonias de la llamada América Española, del siglo de las luces, nace todo el planteamiento educativo del maestro Simón Rodríguez, que decía que había que enseñar a los niños a ser preguntones, que preguntaran el porqué y para qué de las cosas, para que obedecieran a la Razón y no la autoridad que les ordenara, cosa peligrosa de enseñar para quien detenta el poder, por eso fue desaparecido todo su legado educativo y no se estudia en nuestras grandes universidades públicas autónomas de este país, me refiero principalmente a LUZ, ULA y la UCV. De Simón Rodríguez solo sabemos que fue el Maestro de Simón Bolívar,  y no que su libro favorito era el Emilio de Rousseau, que como escribe otro olvidado intelectual venezolano Mariano Picón Salas “… (En él) se decía que la enseñanza que más vale es la que el hombre logra en la detenida observación de todo lo viviente; no solo lo que tenemos en los textos de estudio o nos trasmiten los maestros, sino reflexionando sobre cuanto vemos y cuanto pasa por nuestra conciencia. La naturaleza es el primero y más fascinante libro que invita a nuestros ojos, y desenvolviendo la imaginación, la sensibilidad y hasta la fantasía poética, el hombre puede ser su propio maestro.”1  De la lectura de Rousseau nace la idea de Simón Rodríguez que dice que la lectura se hace a través de todos los sentidos, y también la importancia de la observación de todo lo viviente como otra manera de conocimiento, de ahí nace también lo que otro grande pedagogo llamado Paulo Freire llamó la lectura del mundo, la lectura que todos hacemos desde que nos damos cuenta que estamos en este mundo. Simón Rodríguez y Paulo Freire son los padres de la llamada Educación Popular, manera de educar que es la necesaria si se piensa en un verdadero cambio en nuestra educación formal, que lamentablemente es casi la misma desde que la criticaba Simón Rodríguez en siglo XIX o mejor dicho creo que ha empeorado desde los planteamientos y críticas que hacía el maestro de Bolívar para ese entonces.
Los maestros de nuestras escuelas actualmente lo que parecen son carceleros, y las aulas de clases parecen más bien jaulas de clases, sé que afortunadamente existen algunos maestros que se ganan con merito que el alumno lo llame así, así como Bolívar llamaba así a Simón Rodríguez, pero la gran mayoría desconoce( y a veces creo que ni les importa) el significado de su labor como la formadora de los ciudadanos de la futura Venezuela, desconocen lo importante y significativo que algún alumno te llame maestro, así llamaban  a Jesús, a Sócrates, a Gandhi a Mahoma a personas que fueron relevantes en nuestra vida a lo largo de la historia de nuestro planeta. Este corto texto tuvo como idea fundamental escribir sobre la desidia de toda una ciudadanía acerca del monumento derruido en una escuela de mi ciudad, monumento de alguien a quien llamamos Libertador de nuestra patria, la desidia que se percibe de importarnos un bledo nuestra historia, de desconocerla supinamente y voltear la mirada como si fuera algo que nos desagradara. Cada vez que trabajo con niños y adolescentes de nuestra escuela, pienso que se tiene que ir a una reforma de toda nuestra manera de dar clases, de enseñar, pero este cambio no puede hacerse solamente desde el Ministerio de Educación, si no también desde la universidades que siguen graduando a los docentes sumamente ignorantes de lo planteado por Simón Rodríguez o Paulo Freire (y muchos otros teóricos) , educadores que basan lo que enseñan a través de la copia, educadores que a través de lo que llaman “dominio de grupo”  lo único que hacen es domesticar a los alumnos. Me disculpo con los buenos maestros, profesores, que a lo largo de mi carrera de estudiante muchas veces me encontré y de los que aprendí algo importante para la vida, es sólo mi frustración de ver cosas que a nadie le importa, la desidia de ver docentes trabajar con alumnos sin enseñarles lo importante de apreciar a nuestros  Héroes patrios, de ver a Nuestro Bolívar Libertador en ruinas y  verlos inmutables y no hacer nada por eso.  


Darío Tello Medina

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