Orlando Araujo y Los viajes de Miguel Vicente Patacaliente
Orlando Araujo al inicio de uno
de los cuentos que forman parte de Los viajes de Miguel Vicente Patacaliente dice “Un
poeta es un niño grande que descubre el mundo…” y Orlando era ante todo un poeta así no haya
escrito un verso. Una gran parte de su obra literaria se la dedicó a los seres
que más quería: los niños. Escribió “Los Viajes de Miguel Vicente Patacaliente”
(1971) “El niño que llegó hasta el sol” (1979), “Cartas a Sebastián para que no
me olvide” (1988) y “El niño y el Caballo” (1993). El descubrirlo para
mí fue una soberana alegría, me lo
presentó una amiga a la que aprecio mucho pues he aprendido mucho de ella, fue
leyendo Cartas a Sebastián para que no me olvide, al leerlo me quedé
prendado de ese hermoso libro, que mi amigo Orlando le dedicó a sus nietos, en
especial a Sebastián, cuyo nombre se antepone en el titulo del libro, ese es un
libro de enseñanzas para la vida que Orlando escribe con una hermosa prosa
poética tratando de explicar el mundo que nos rodea, explicando qué es un
amigo, o porque el caballo de Bolívar sigue cabalgando todavía, o cómo termina
un libro, etcétera. El leer para mí ese libro me llevó a lo que siempre hago
cuando me gusta un escritor, y es buscar y leer toda su obra, siendo un autor
venezolano me costó algo encontrar sus libros, leí Compañero de Viaje (1970), me
encontré con un libro político que es tan actual que deberían reeditarlo y
regalarlo llamado Venezuela Violenta (1968) que explica tres temas fundamentales
de la historia venezolana: La tierra, el petróleo y la falsa industralización.
Pero el libro que más me costó conseguir fueron Los viajes de Miguel Vicente Patacaliente,
estuve insistiendo a mi hermana que vivía en Caracas que me lo consiguiera pero
era un libro que aún no se había reeditado, pasaron si mal no recuerdo dos o
tres años para encontrarme con ese libro, lo conseguí prestado y me di cuenta
que Orlando Araujo era de esos autores de los que hay que hacerse amigos, y
leerlos siempre, soy egresado de la escuela de Letras de La Universidad del
Zulia, y confieso que durante mi estadía ahí ignoré a muchos autores
Venezolanos, entre ellos a Orlando, somos muy poco conocedores de nuestros
autores, debemos revisarlos, conocerlos, estudiarlos para conocernos como país,
para preguntarnos a qué es lo que llamamos venezolanidad. Hoy con alegría veo
reeditado en Monte
Ávila editores Los Viajes de Miguel Vicente Patacaliente, fresquito, lo
acabaron de imprimir en diciembre de 2012, y está a un módico precio de 5 bolívares, mi hermana
me trajo unos pocos de la última FILVEN hecha este año en Caracas. Los
viajes
de Miguel Vicente Patacaliente cuenta la historia de un humilde limpiabotas
de la Caracas de los setenta que ayuda con su trabajo a su madre que vive en
una absoluta pobreza. Miguel Vicente Patacaliente es un niño alegre y hablador,
que mientras trabaja limpiando botas siempre cuenta sus cosas a cada cliente, y
el sueña con viajar, con conocer otros
paisajes, lejos de los embrollos de Caracas, entre los distintos clientes que
conoce uno de ellos le regala un libro de los viajes de Marco Polo, pues ya que
tanto le gustaban los viajes, Patacaliente no sabe leer y así se lo dice al
cliente esperando una de esas cantaletas que los mayores se encargaban de
decirles, que si tenía que aprender a leer, que si estaba perdiendo el tiempo,
pero ese cliente solo le dijo cuando aprendas lo leerás, y se fue así no más. Luego
la mamá de Miguel Vicente se enferma y a
causa de eso el hermano mayor que es camionero y se la pasa viajando por toda
Venezuela se lo lleva consigo y comienza su sueño de irse de viaje. Orlando
Araujo en este libro explica uno de los temas universales de la literatura: el
Viaje, tanto el físico, pues Miguel Vicente viaja por toda Venezuela, está en
Los Andes, el llano y hasta viaja desde el centro de la tierra subido en el
dinosaurio azul hasta el lago de Maracaibo donde conversa con el señor petróleo,
y el otro viaje que también hace Patacaliente es el de la alfabetización, el de aprender a
unir todas esas figuritas que juntas se convierten en las palabras que emitimos
al hablar. Una de las características de la literatura es que dentro de ella pueden
vivir distintas disciplinas del saber, a través de un cuento o una novela por
ejemplo se puede hablar de historia, a través de los sucesos que puedan pasar
en esa novela también puede hablarse de
ética, o incluso cuando un autor describe un paisaje podemos discutir de
geografía. A través de Los
viajes de Miguel Vicente Patacaliente se puede explicar nuestra
geografía abriendo un mapa y señalando todo el recorrido que hace nuestro
protagonista y que describe magistralmente Orlando Araujo, también se puede
explicar nuestra historia, en parte del libro
explica la conquista de América, mientras narra su llegada al Orinoco,
tampoco es casual que el último capitulo
del libro llamado El dinosaurio azul, Miguel Vicente viaje hacia al lago de
Maracaibo a conversar con el Señor Petróleo, y no solamente eso, pues este
libro como el Cartas a Sebastián para que no me olvide, es un libro de
enseñanzas, y escrito con una prosa poética tan bella que dan ganas de llorar,
yo apenas les he contado algo que solo es la punta del “iceberg”, Los
viajes de Miguel Vicente Patacaliente, como libro tiene una crítica
escrita sutilmente a la Venezuela de ese entonces. Y Orlando Araujo logra
escribir para mí uno de los mejores libros para niños (de todas las edades, es
decir, para todos así ya no seamos unos niños) de toda nuestra literatura
Venezolana y Latinoamericana. En Cuba a todo niño estudiante le entregan La
Edad de Oro de José Martí, todo niño lee y disfruta ese hermoso libro
de ese autor nuestroamericano, en Venezuela deberíamos copiarles y regalarles a todo niño venezolano
Los
viajes
de Miguel Vicente Patacaliente, para que todo niño disfrute de todas
esas historias que lo acercarán a su país, que lean un texto que realmente le
signifique para su formación y qué mejor que leer a Orlando Araujo que es un
amigo que parte de lo que escribió principalmente fue para los niños pues ellos
son el futuro de nuestra querida Patria o Matria, llamada: Venezuela.
Darío Tello Medina
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