jueves, 24 de mayo de 2018

El Funcionario 1



El Funcionario 1

Él es solo parte de una estructura, solo no es nadie pero en conjunto con sus otros pares se convierte en un gran leviatán que rige los destinos de ese pobre ser que va a sacarse el pasaporte,  aquel que va a sacar efectivo en un banco, aquel que no hace mucho tiempo buscaba sus dólares preferenciales para vendérselos (el muy inocente) al mejor postor por Bolívares. El funcionario ejerce una función dentro de la que ejerce un poder, el poder puede ser mucho o poco según el funcionario que hablemos.
Vamos a ir de menor a mayor, el primer funcionario del que les voy a hablar es el vigilante de un banco que se ha convertido en un ser relevante en estos tiempos en Venezuela, he visto a varios en estas visitas diarias que hago para conseguir efectivo, ellos rigen la puerta, tienen el poder de dejar salir y entrar a cualquiera, él no está solo, él es parte de una estructura que la forman todos los trabajadores del banco, los cajeros, los promotores, los gerentes, etcétera. Él no hace nada que no le sea permitido en la cadena de mando, mientras hago la fila para entrar a un banco que es masiva en todos los bancos a los que he ido, las filas están divididas entre la fila de adultos mayores,  los que van a taquilla, los que van a promotores, los que van a sacar tarjetas de debito. Las masivas colas están diferenciadas y yo estoy en primera fila viendo al vigilante como actúa, sale el gerente del banco y manda a entrar a la fila de los adultos mayores todos se apelotonan pues aunque son viejos actúan como niños y se comportan desastrosamente, mientras suben la escalera, veo al vigilante que le hace señas de que suba a una persona que se le adelanta a la fila que se está haciendo  para ir a taquilla y  esa persona se le pega a la fila de los viejitos no sin antes darle un billete al vigilante que se lo guarda tratando que no lo vea nadie ignorando que yo lo estoy viendo como si estuviera en una obra de teatro.
En las conversas que uno tiene entre las personas que hacen la fila una señora me contó algo parecido a lo que les acabo de contar, ella no se quedó como yo que no hice nada, ella fue a denunciar al vigilante con la gerente del banco, ella fue hacia la oficina de la gerente y solicitó hablar con ella,  ésta una funcionaria más la hizo esperar, ella siguió esperando, al fin después de bastante tiempo la gerente salió hablar con ella, la señora denunció a el vigilante y sus trácalas  pensando que al menos el vigilante tendría una amonestación pero al contrario de lo que pensaba la señora,  la gerente empezó a justificar al vigilante y sus marañas, diciéndole  que le pagaban muy poco, que la situación estaba muy difícil y todos hacían algo extra para poder sobrevivir en estos tiempos. Mientras la señora me contaba esto me imaginé  sin lugar a dudas que la «pobre gerente» venderá efectivo para rebuscarse.
El funcionario, sea cual sea su función, cumple con una comisión más, una tarea más, a veces rápido a veces despacio, rutinariamente, sacándole siempre algún provecho. Los cajeros de los bancos son un ejemplo de esto desde hace mucho. Siempre me molestó ir  al banco, hacer una larga fila, cobrar un cheque, hacer un deposito y ver como el cajero se tardaba tanto en atenderme haciendo otras labores de personas que les sobornaban para no hacer una fila, esperándolos a ellos que hicieran su maraña, mientras yo que me calaba la cola esperaba salir rápido en un procedimiento que si el cajero lo hiciera diligentemente saldría en un minuto. Esa era una de las razones porque no me gustaba ir al banco y siempre trataba de evitarlo, ahora que estoy obligado a ir a los bancos por el efectivo me he percatado de un par de cosas del funcionamiento de los bancos.
 Pensemos ahora en los promotores  aquellos que te atienden para sacar una tarjeta de crédito o en el pasado no muy lejano se encargaban de las solicitudes de los dólares preferenciales que la mayoría de la gente vendió a otras personas que les hacían todos los tramites por bolívares, y ellos que eran una mafia se encargaban de invertir esos dólares comprando productos que vendían al precio del dólar especulativo en los comercios de este «lejano y salvaje oeste» que es nuestro país. Los promotores eran los funcionarios que se encargaban de examinar las carpetas  de CADIVI, fueron los enlaces directos de estas mafias, aquel que hacía el tramite de los dólares preferenciales por sí mismo se tardaba mucho más que aquellos que lo hacían con las mafias que les daban el montón de carpetas y les daban luz verde para los dólares preferenciales fueran electrónicos o dólares viajeros. El promotor en ese momento ejercía un poder y lo vendió al mejor postor, como aún hoy se venden en menor o en mayor escala para aquel que no quiera hacer la cola para buscar una tarjeta de debito, que en los bancos  se tienen que hacer colas gigantescas para conseguir una.
Pensemos ahora en los gerentes de los bancos que son los que deben vigilar que los procedimientos dentro de los bancos sean los correctos, que debe vigilar que los cajeros atiendan rápidamente a la gente, que no hagan otros procedimientos que no sean el que tenga que hacer, que debe vigilar y sancionar al vigilante que deja colar a otras personas que no han hecho las filas que decenas de personas hacen, que debe estar al tanto de que lo atiendan bien  los promotores a los clientes. El gerente en contraposición a los otros funcionarios de los que hemos venido hablando tiene mucho más poder y si el gerente se hace de la vista gorda de estos sucesos que pasan dentro de los otros funcionarios las cosas vienen a ponerse negras o peor que se alíen en todo un sistema y desaparezcan el efectivo para venderlo al mejor postor  o directamente a las mafias que se llevan el efectivo a la frontera hablamos de algo mucho más grave.
Si pensamos en los años que van de 2007 al 2013 en los años del petróleo a más de cien dólares, donde el común traficó con los dólares preferenciales que fueron vendidos a todo aquel que podía pagarlos e invertirlos, pensemos por ejemplo en los dueños de los bancos que en estos tiempos decían que compraban esos dólares preferenciales a sus empleados o a los dueños de grandes empresas que hacían lo mismo, vemos que de esa manera desfalcaron al país y sus reservas silentemente. Llevándose todo ese dinero al extranjero como lo hace naturalmente desde hace décadas toda la burguesía parasitaria de este país o todo aquel funcionario que se enriqueció bajo esta forma.
Toda esta estructura de poder funcionaba desde los bancos entre funcionarios de distintos rangos de la pirámide de poder que son nuestras sociedades y que estaban enlazados a ese otro tipo de funcionario del Estado Nación que nos rige y que también se benefició de sus cuotas de poder. Porque el funcionario no solamente está en una estructura de poder como un banco o una empresa sino que también rige el Estado Nación en el que vivimos que es una estructura gigantesca que está dividida por los cincos poderes: ejecutivo, legislativo, judicial, electoral y ciudadano y  en cientos de instituciones que forman el Estado Nación llamado Venezuela.
Entre funcionarios te veas.

martes, 15 de mayo de 2018

A la caza del efectivo perdido


A la caza del efectivo perdido
Vivo en Maracaibo, ciudad fronteriza y uno de los centros en Venezuela donde convive la Mafia de extracción de dinero en efectivo  en conjunto con la otra ciudad fronteriza dentro de Venezuela: San Antonio del Tachira. Sé que la palabra Mafia es un eufemismo que oculta con su denominación a una gran cantidad de personas que viven de esta práctica actualmente. Maracaibo como ciudad fronteriza con Colombia, siempre ha sido un centro para  el contrabando todos estos años de diversos productos entre ellos: gasolina, alimentos y toda cosa que se pueda cambiar en Maicao que a cargo del diferencial cambiario con el peso colombiano en la frontera que, por cierto, no es el mismo diferencial que en Bogotá, pueda ser rentable para ganar dinero y ser un negocio redondo para todo aquel que se embarque a hacerlo. Eso es una realidad fáctica, otra realidad fáctica es que a causa de este negocio no hay suficiente efectivo para la población a nivel nacional y los bancos te dan una cantidad limitada de efectivo, igualmente  ha habido  en el comercio una diferencia de precios cuando se paga en efectivo  que cuando se paga con punto de venta o con una transferencia bancaria, todo esto se junta con que Venezuela vive la peor crisis económica de la historia, la inflación de los precios es de todas las semanas en cualquier producto sobre todo de los alimentos, esto ha hecho que el venezolano que está aquí calándose toda esta crisis  vaya  a la caza del efectivo perdido.
Antes de explicarle mi periplo dentro de los bancos de mí ciudad debo mostrarle la diferencia de precios que existe pagando en efectivo o pagando en punto de venta. Un kilo de queso en el Mercado Las Pulgas en el centro de Maracaibo en efectivo cuesta 470 mil bolívares, comprando ese mismo kilo de queso en un supermercado o en una charcutería pagando en un punto de venta cuesta alrededor de un millón setecientos mil  bolívares o hasta dos millones. Es algo ese diferencial de precios, les pongo otro ejemplo, dos plátanos en un supermercado cualquiera llegan a costar hasta 150 mil bolívares, en  los plataneros en pleno centro de Maracaibo con los mismos 150 mil bolívares en efectivo se pueden comprar más de diez buenos plátanos e inclusive con menos dinero, estos dos ejemplos se repiten igualmente con otros productos.
De lunes a viernes me levanto temprano en la mañana y salgo a hacer mi periplo por los bancos en busca del efectivo perdido para reunir junto a mi padre para comprar más barato algunos alimentos más económicos que en un supermercado cualquiera sería inaccesible para el medio común. Cuando salgo de mi casa me acuerdo de cuando era joven en los noventas y escuchaba la voz de Alí Khan  narrando las carreras de caballo como cuando decía: « ¡Partida! La largada es un poquito mala para Darío, sin embargo intenta recuperarse retomando el paso para llegar al Banco Venezuela para ver si sale temprano para ir a otro banco para que le den un poquito más de efectivo.» (Risas) Así al menos escucho en mi cabeza al menos en estas carreras imaginarias con las que me entretengo mientras paseo y observo lo que sucede en los bancos. Creo que por lo que he visto todo aquel escritor que esté viviendo en estos momentos en el país, debe darse un paseo por los bancos porque encontraría mucho material para la escritura de unas grandes historias para realizar unos excelentes cuentos o una gran novela, en este país que según mi humilde opinión es el país de lo posible. En ningún país sucede lo que sucede aquí. Mientras recorro la ciudad en mi carrera narrada imaginariamente por Alí Khan, me doy cuenta como esta crisis ha afectado la ciudad de Maracaibo, el transporte es mucho más pésimo de lo pésimo que siempre ha sido, hay muchos menos autos en la calle, esto también está ligado al altísimo precio de cualquier repuesto de autos que se calcula al precio del dólar criminal que todos los días sube sin ningún calculo o parámetro valedero y que todos los comerciantes de cualquier cosa suben sus precios bajo ese marcador, pues el comercio dolarizó la economía  bajo ese marcador en desmedro de la población. Esto ha hecho que mucha gente haya salido del país hacia otros países de la región, no tengo cálculos exactos pero lo noto en mi carrera por las calles de mi ciudad en la que veo poca gente en una ciudad tan populosa, alegre y bochinchera como la ciudad de Maracaibo. Llego al primer  Banco, donde me dijeron que estaban dando 100 mil, hago una cola algo larga, noto las dos colas que hay, una de adultos mayores o la de los viejitos y la de la taquilla normal, la que yo hago. Si algo debo notar en estos convulsivos tiempos es que cada vez hay menos jóvenes en las calles y los viejitos son mayoría, y en los bancos se nota esa diferencia, la preferencia la tienen los adultos mayores, ellos pasan primero a pesar de las quejas que puedan hacer los de la cola de taquilla. Mientras llegué a la cola casi a la hora de abrir vi esa pelea entre las dos colas, pues todos quieren entrar primero pues quieren salir temprano para sus otras ocupaciones o para ir a otro banco a la caza del efectivo perdido. Creo que es justa la preferencia que se tiene a los adultos mayores, no todo el mundo llega esa edad pero también noto como una parte de esos viejitos se aprovecha de su beneficio para hacerse «el Willy Mays», colarse a todos impunemente y salir más rápido de los bancos para ir a otro. Cosa que enfurece a cualquiera que esté haciendo la cola sin hacer trampa, en ese banco vi a un viejito poniendo cara de viejito tonto llegar tarde, entrar casi al mismo tiempo que yo cuando tenía como hora y media en la cola, luego en las filas que formaba el gerente adentro del banco vi a ese viejito poniendo la misma cara de tonto colarse impunemente a los adultos mayores que estaban allí haciendo la cola para entrar a taquilla antes que los demás, todo impunemente, a él lo bauticé como el viejito Colón. Luego del efectivo que conseguí en ese banco fui a otro donde conseguí 30 mil bolívares más, cada vez que voy a los bancos, converso con la gente casi siempre de los mismos temas, de los precios que suben, de los alimentos que se pueden conseguir en los distintos supermercados a precios accesibles, de los bancos a los que se pueden dirigir, si en el banco Venezuela por ejemplo se pueden sacar efectivo en distintos bancos, etcétera. Yo que he salido de una temporada misántropa ayudo a la gente en lo que puedo mientras estoy en la calle, creo profundamente en eso en estos tiempos, lamentablemente el común anda en el sálvese quien pueda, robando y dejándose robar por otro en una espiral que no termina.
Hay una cosa curiosa que me ocurrió este día de bancos que les estoy narrando, cuando fui al tercer banco llegué poco tiempo antes de cerrar, la maquina donde uno toma el número no funcionaba y había dos largas colas, una de taquilla y la cola respectiva de los viejitos. Me puse en la cola de taquilla a conversar con mis compañeros de bancos como ahora los llamo, hablé con una flaca que ya había recorrido 4 bancos Venezuela en busca del necesario efectivo, hablamos de la dura situación que se vive, de lo necesario que se hace el efectivo y me contó otras historias cotidianas las cuales escuché atentamente. Mientras ella me pedía que le guardara el puesto  pues se iba a sentar en los puestos de los viejos que  estaban desocupados pues la cola de ellos corría más rápido que la nuestra, me fijé como dos tipos salían de la cola de taquilla pues los habían atendido  y sin embargo se ponían detrás otra vez en la cola que yo venía haciendo, me pareció cosa extraña pero no le presté atención y me puse a conversar con otra mujer muy simpática que tenía atrás mío acerca del efectivo que estaba reuniendo para comprar unos huevos que en el Mercado Las Pulgas que como ya estimado lector les he dicho sale mucho más barato en efectivo. Mientras conversaba con la mujer simpática, escucho lo que están hablando los dos tipos, uno era bajo de tez negra, con algunas canas en la cabeza pero se veía joven como de 30 y pico de años, el otro alto como de 1 metro 90  de altura, blanco con barba, con la frente ancha a causa de la calvicie se veía de más de 40 años, quien le decía al otro que uno debía tomar algunas clases de actuación para no cometer errores y volver a sacar dinero de taquilla, al escuchar esto es que al fin me percaté que ellos dos iban a intentar sacar dinero en efectivo del mismo banco donde minutos antes habían sacado, tras lo cual la mujer simpática y yo nos miramos a las caras sorprendidos de que eso se pudiera hacer, ellos nos dijeron que sí se podía hacer, pero que había que ser atendido por otro cajero y tener la suerte de que el cajero no se fijara de que ya antes había sido atendido en el mismo banco. Luego de eso vi a una viejita con bastón que había salido atendida de la cola de los viejitos y que se disponía a hacer la cola que yo estaba haciendo, ella dijo que ya había ido a 4 bancos hoy, una señora como de 70 y pico de años  de carrera en carrera a la caza del efectivo perdido y se disponía a sacar otra vez en la misma cola donde yo estaba. Yo seguí conversando con la mujer simpática y le dije que sabía que se podía sacar efectivo en otros bancos Venezuela pero que no sabía que se podía sacar en el mismo banco y me eché a reír con ella de esta ocurrencia de la gente. Mientras conversamos todos apuntaban a una cajera que era muy estricta que era la que rechazaba a todo aquel que ya había sacado efectivo del banco, me fijé mientras hacía la fila como había rechazado darle efectivo a la flaca con quien primero había hablado pues había sacado en 4 bancos Venezuela y a otro señor que ya había hecho lo mismo que los dos tipos que estaban tras mío intentando volver a sacar efectivo del mismo banco.  Todos temían ir a ser atendidos por la funcionaria estricta y temible que no le temblaba el pulso para utilizar su poder y rechazar a la gente. Funcionaria que no se da cuenta que la gente no busca efectivo para venderlo como muchos funcionarios bancarios lo hacen, si no porque lo necesitan para bandearse y para comprar comida más barata como en mi caso estimado lector. Cuando me tocó pasar, pasé a la caja de la funcionaria estricta, le di mi tarjeta de debito y retiré los 30 mil bolívares respectivo y me fui con paso apurado, haciéndole una señal afirmativa a la mujer simpática que temía que la cajera estricta podía rechazarla y que se despidió de mí con una sonrisa. Cosas veredes estimado lector y más en este país que es el país de lo posible.

sábado, 12 de mayo de 2018

La Biblioteca de mi Abuela



La Biblioteca de mi Abuela
Soy un lector desde mi niñez, mi padre me alfabetizó desde los 3 o 4 años y siempre tuve al alcance  la biblioteca de la casa de mi abuela a partir de la que pude acceder a enciclopedias, libros para niños, algunos autores venezolanos, latinoamericanos, europeos y norteamericanos. A lo largo de mi educación formal si tenía que realizar una tarea tenía a disposición  toda una serie de enciclopedias que alimentaron mi imaginación de lector y las recuerdo, siempre con mucho cariño, entre ellas una Enciclopedia llamada «Lectum Juvenil» que era una de las que más me servía para mis asignaciones escolares y de las que más me gustaba porque era una enciclopedia que hablaba desde lo más diversos temas y que planteaba preguntas bastante intrigantes para un niño como por ejemplo ¿Por qué el cielo es azul? . Aún conservo dos números de esa enciclopedia la cual conservo como una herencia familiar de mi abuela Aura Aguirre Farías la cual es una de las culpables o a la cual yo responsabilizo de ser un lector. Y la verdad es esa, pues llegar a visitar a mi abuela era visitar su biblioteca, ella una mujer culta se preocupó siempre  por comprar enciclopedias, libros de literatura, recuerdo por ejemplo otras dos  selecciones de distintos autores editados por la Reader´s Digest de una colección llamada: Libros eternos para la juventud, de ahí mi hermana Dariela y yo leímos los más diversos autores, leímos por ejemplo Cumbres Borrascosas de Emily Brönte, La perla de Jhon Steinbeck, Motín abordo  de Charles Nordhoff y James Norman Hall, Una selección de distintas aventuras de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, El prisionero de Zenda de Anthony Hope y El jorobado de Nuestra Señora de Víctor Hugo. Al abrir cualquiera de esos dos libros veo la firma de mi abuela aduciendo la propiedad de sus libros como suya. Dariela y yo siempre que necesitábamos un libro cuando ya teníamos esa enfermedad de lectores, se lo pedíamos y ella nos lo prestaba sin ningún problema para que los leyéramos en nuestra casa.
La casa de mi abuela fue mi primer abastecedor de lecturas y una fuente directa de conocimiento,  mi hermana Dariela y yo tuvimos la fortuna de tener la biblioteca de mi abuela al alcance de la mano, de ahí me vino poco tiempo después de tomar esa conciencia de la utilidad de la lectura  de ir formando mi propia biblioteca, poco a poco, primeramente con la contribución de mis padres, ya después con mi incursión en la universidad, fui yo haciendo la biblioteca un poco más nutrida a partir de esos libros iniciales que fueron el germen de esta numerosa Biblioteca que ido atesorando a través de los años, biblioteca que se convirtió en un proyecto de vida para mí, en un proyecto de aprendizaje a través de la lectura sistemática de distintos autores y distintas disciplinas del saber. He vivido y trabajado en los distintos trabajos que he tenido, de mis libros, de mis lecturas y eso ha hecho de mí ante todo un humanista que como todo humanista que se respete debe impartir sus conocimientos a las venideras generaciones futuras. Sobre todo en un mundo que a partir de esa visión tecno científica  heredera del positivismo  aliado al capitalismo moderno ha puesto  casi en desuso las carreras humanistas, cerrando sus campos de trabajos en nuestras sociedades, mal pagando a todo aquel que ejerza alguna carrera humanista.
La universidad con su visión positivista ha atomizado el conocimiento humanístico que es integral, para  formar carreras que antes eran oficios, con el perdón respectivo a los periodistas o a los mismos educadores. En el pasado quienes ejercían esos oficios eran ante todo personas cultas, lectoras de filosofía, de literatura, de historia, pienso en una persona como Simón Rodríguez, un intelectual hecho por la cercanía de una biblioteca y el saber que atesoró él fue por su oficio de lector más que por si había estudiado en una universidad. Simón Rodríguez tomó como oficio el de ser maestro en una Caracas en el que no todo el mundo estudiaba, en el que la poca educación que había estaba bajo la égida de la iglesia, teorizó sobre la educación y sus defectos que veía en la educación que se impartía en 1794  en un texto que fue enviado al Cabildo de Caracas llamado «Reflexiones sobre los defectos que vician la Escuela de Primeras Letras de Caracas» un análisis que hace de la forma en que se impartía la educación de los defectos que veía y de sus novísimas propuestas que proponía  fruto de sus lecturas de los filósofos de la ilustración, en especial Rousseau, cuyo libro el Emilio era uno de sus favoritos. Simón Rodríguez pasó de ser un maestro a convertirse en Maestro como su admirado Sócrates, teorizó sobre la educación, no paró de viajar en nuestra América, escribió sobre las sociedades americanas, estuvo en Bolivia, en Ecuador  ejerciendo los más disimiles oficios. Hay unas palabras de Ángel Rama  que aparecen en su Diario en relación a  Simón Rodríguez y al oficio del intelectual en Latinoamérica que me gustaría mostrarles a mis lectores antes de finalizar este articulo que va desde la biblioteca de mi abuela al Maestro Simón Rodríguez, aquí les va: «Entrego un artículo sobre Simón Rodríguez, para celebrar los 150 años de ese texto original que es el de las “Sociedades Americanas en 1828”. Releo sus varias obras y repaso sus vicisitudes: ¡un destino sudamericano! Diría Laprida. Duele su vida y acompaña. Esos decenios por escuálidas ciudades americanas, sin recuerdos, atendiendo pobres negocios, viviendo de la caridad; esa muerte en un caserío ecuatoriano, río arriba, con los dos baúles llenos de papeles y nada más; esa continua frustración de pensar mejor que nadie y no ser oído, ni atendido, ni respetado; esa inteligencia, condenada por tal, en medio del caos, los apetitos desatados, la garrulería, la confusión. Todo define al intelectual en una América cruda, mal amasada   Se me aguan los ojos al releer estas palabras de Rama sobre Simón Rodríguez y el  oficio del intelectual en nuestra América, pues Rodríguez fue vilipendiado, tildado como loco por personas que estaban muy por debajo de su nivel intelectual, por personas que defendían su estatus de clase, por la iglesia, por los dirigentes de esas Repúblicas que nacieron de las guerras independentista que veían como locuras esa Educación Popular que proponía en los pocos libros que publicó. Simón Rodríguez no fue un intelectual que se petrificó en una Universidad, sino que siempre fue un maestro de escuela que se negó a ese estatus que le pudo dar ser profesor en alguna universidad, leer su obra es darse cuenta de las razones por la que su obra escrita fue por mucho tiempo dejada a un lado por los constructores de nuestra educación en Venezuela y en los otros países de nuestra América, que siempre tomaron como modelo a Europa y los E.E.U.U y  todo lo que le venía importado de allá.
Desde las visitas a la biblioteca de mi abuela ha nacido en mi un proyecto de vida que es el de ser un lector, cuando llegué a la universidad en la Escuela de Letras, encontrándome con grandes maestros como Enrique Arenas y Berta Vega me di cuenta de la importancia del oficio del lector, lector que construye toda una bitácora con las lecturas que se entretejen con las obsesiones particulares de uno, cuando leí  la obra de Ernesto Sábato me di cuenta de la importancia del intelectual en nuestras sociedades y de la importancia del arte y la literatura para la salvación de nuestra humanidad. Vivimos en un mundo que cada vez más esclaviza al ser humano, pienso que es necesario analizar y criticar  las estructuras de poder que nos gobiernan, pienso en el Estado Nación, en sus fallas y omisiones, en sus cuotas de poder, en la actuación de sus funcionarios, en las imposiciones del poder económico que gobierna el mundo y la política local, en los bandos que se alían con las potencias extranjeras (E.E.U.U y U.E) incluso para pedir la intervención armada de mi país Venezuela, muy cómodos desde Miami o alguna otra parte del mundo, sin interés en la gente que vive aquí que es la que se las vería negras en caso de tal supuesto preferiblemente negado por mi parte, pienso en la guerra que vivimos en mi país en el que no hay bombas, pero en el que el precio de los alimentos sube indiscriminadamente por parte de todos los comerciantes y empresarios desde el más pequeño al más grande haciendo dinero con el hambre de la gente, desde el que vende como buhonero sus productos en el mercado las pulgas, al empresario de familias beneficiadas por el Estado Nación desde hace décadas por la construcción de una economía que vive de las divisas que vienen del petróleo y que ellos se hicieron ricos importando productos y revendiéndolos sin formar una industria que produzca desde el país sino siendo solo subsidiarios de empresas trasnacionales norteamericanas. Pienso en el buró político del PSUV, a quienes digo como dice el argot popular o corren o se encaraman, desde hace unos años los veo fuera de la realidad que vivimos los venezolanos en el diario a diario, la economía venezolana se les fue de las manos, se dolarizó el país al precio del dólar criminal a quien le suben el precio desde Miami, ya nadie en Venezuela cree en el Bolívar, eso ha hecho que tantos profesionales venezolanos se hayan ido del país, Médicos, Ingenieros, Educadores, todos han salido despavoridos del país por esta causa, sé que hay razones que han llevado a esto, el bloqueo económico que vivimos por parte del sistema financiero internacional, las sanciones por parte de los E.E.U.U y la U.E pero deben darse cuenta que estamos en una guerra mundial y Venezuela y sus negocios desde hace una década está de un lado y no es el de E.E.U.U ni la U.E, da coraje la omisión que se hace de las mafias que viven del contrabando del efectivo desde Maicao y Cucuta, que son las mismas que todos estos años han contrabandeado la gasolina y los alimentos hacia allá mismo, y de la investigaciones judiciales que deben hacerse a los bancos que se han lucrado todos estos años y que están metidos en estos negocios turbios, me pregunto ¿Por qué no se nacionaliza la banca?, ¿Por qué no se investiga a los militares que han estado en la frontera? que han formado parte de esta omisión en la frontera, ¿Por qué tanta omisión? La corrupción o inacción hacia la corrupción  perjudica a este proceso que lideró Chávez. Esa son solo algunas preguntas que me hago, que es un método para conseguir algunas respuestas. Las papas arden compañeros y sé desde hace tiempo que el imperialismo siempre juega su juego e históricamente les digo casi siempre gana.